Caperucita Roja (Caperucita roja)

Caperucita Roja
Charles Perrault (1697)
Traduzione di Carlo Collodi (1875)

Érase una vez en un pueblo a una niña, el más bonito que jamás podría ver. La sua mamma n'era matta, y su abuela también smarten.

Esta buena mujer que su madre le había hecho hacer una caperucita roja, que volvieron tan bien en la cara, quien llamó a todas partes Caperucita Roja.

Un día su madre, habiendo excavado fuera del horno unos cuantos stiacciate, le estas:

“Will’ un po’ y ver cómo su abuela, porque me dijeron que era un poco’ incomodata: y mientras tanto este natillas portal y este tarrito de mantequilla”.

Caperucita Roja, no tiene que decir dos veces, Dejó de ir a su abuela, que vivía en otro pueblo. Y él está pasando por un bosque se encontró con que la buena Lobo lana, que habría tenido un gran deseo de comer su; pero luego no se atrevió a hacerlo, debido a algunos leñadores que estaban allí en el bosque.

Él le preguntó a dónde iba.

El pobre niño, que no sabía lo peligroso que es dejar de escuchar a Wolf, Dijo:

“Voy a ver a mi abuela y la llevaré un flan, con este tarrito de mantequilla, que envía a mi mamá”.

“Es muy lejos de aquí?”, dijo el Lobo.

“¡Ay, otro!”, dijo Caperucita Roja. “El ir allí, pasado el molino, que se ve desde aquí, en la primera casa, al inicio de la aldea.”

“Fine”, dijo el Lobo, “Quiero volver a verla también. Yo tomaré este lado, y de ese otro, y vamos a llegar a los pronto.”

El Lobo empezó a correr su camino, que era un atajo, tan duro como el que tenía en las piernas: y la niña siguió su camino, que fue el más largo, Arreglar para apoderarse de avellanas, para dar después de las mariposas, y hacer paquetes con todas las flores, que encontró en el camino.

El Lobo en dos saltos llegó a casa de la abuela y golpeó.

“Toc, toc.”

“Quién es?”

“Yo soy su niña, Yo soy Caperucita Roja”, dijo el Lobo, voz contraffacendone, “y vengo a traer un flan y un tarrito de mantequilla, que envía a mi mamá.”

La buena abuela, que ella estaba en la cama porque no se sentía demasiado bien, Gritó:

“Tire de la bobina, y la puerta se abrirá”.

El lobo tiró del cordel, y se abrió la puerta. Justo dentro de, Se arrojó sobre la buena mujer y la devoró en menos de nada que decir, porque era tres días que no habían sdigiunato. Luego se cierra la puerta y fue a pararse en la cama de la abuela, a la espera de la llegada de Caperucita Roja, que, dentro de poco, Él vino a llamar a la puerta.

“Toc, toc.”

“Quién es?”

Caperucita Roja, oyó el gran lobo voz grande, Al principio fue un poco’ miedo; pero creyendo que su abuela había dicho infreddata:

“Yo soy su niña, Yo soy Caperucita Roja, Vengo a traer un flan y un tarrito de mantequilla, que envía a mi mamá”.

El lobo gritó el interior, adelgazamiento un poco’ voz:

“Tire de la bobina, y la puerta se abrirá.”

Caperucita Roja tiró del cordel y la puerta se abrió.

El Lobo, al verla entrar, le estas, escondido bajo las sábanas:

“Colocación de la crema y el tarrito de mantequilla en el armario y ven a la cama conmigo”.

Caperucita Roja se desnudó y se metió en la cama, donde él estaba terriblemente sorprendido de ver cómo era su abuela, cuando todo estaba despojado. Y comenzó a decir:

“O mi abuela, que tiene grandes brazos!”.

“Es abrazarte mejor, mi hijo.”

“O mi abuela, que tiene grandes piernas!”

“Está luchando por la mejor, mi hijo.”

“O mi abuela, lo grandes orejas que tiene!”

“Eso es para sentirse mejor, mi hijo.”

“O mi abuela, lo que los ojos grandes usted tiene!”

“Eso es para ver mejor, mi hijo.”

“O mi abuela, lo grande dientes tienes!”

“Eso es comer mejor.”

Y así diciendo, esa dolencia lobo saltó sobre la pobre Caperucita Roja, y le hizo un bocado.

 

La historia de Caperucita Roja muestra los jóvenes y doncellas, y en particular a las jóvenes, que nunca se debe dejar de hablar en la calle con gente que no conocen: debido a los lobos allí por todas partes y varias especies, y los más peligrosos son precisamente los que se enfrentan a la gente amable y llena de elogios y buenos modales.

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