MUCHACHOS GRANDES de Carlo Collodi

– Bettina, gire inmediatamente a la chimenea – Said Clarenza, entrar en la sala de estar y girando su palabra a una mujer de unos cincuenta años, quién estaba quitando el polvo con un pincel mil chucherías, de forma variable, colocado para el ornamento en el estante de una chimenea, coronado por un gran espejo.

– cuando – Él respondió Bettina, y la flexión para acomodar la madera, dijo a su joven amante:

– Adivinar un poco ', La Sra Clarenza, aquellos que han visto ahora, en la calle, camino a casa.

– Será un poco’ difícil.

– Yo, te doy mil conjeturas.

– imaginar, si quiero estar en el cerebro lambiccarmi. Apurémonos: que se han visto?

– el Conde!…

– Ven! Mario está aquí?.. Parece casi imposible. A esta hora iba a venir a visitarnos.

– Sin embargo, fue él!

– si, Bettina, que mal!…

– Fue él en persona… y siempre mantiene un hombre guapo!…

– Creo que sí. siempre elegante?..

– Sigue siendo el mismo. Recuerdo cuando, desde joven, llegaron a la casa y todos creían que entre él y ella – (por lo que dice Bettina, Hizo un gesto con los ojos su señora) – Hay realmente nada… y además…

– y luego, en el clímax todas las esperanzas se convirtieron en humo, No es que Bettina?.. – Al pronunciar estas últimas palabras, El Clarenza hizo uno de los risa artificial, que no hacen reír a nadie, incluso la persona que se ríe.

Después de diez minutos de silencio, Bettina, moviendo la cabeza, seguido:

– pecado! Qué linda pareja se!…

– No creo: Mario no era el hombre para mí! carácter demasiado clara: demasiado voluble! también farfallone!… Mario, a la regla, Nunca será un hombre serio!…

– Pero un hombre muy guapo!

– Esperamos que Emilia ha hecho la opción de venta juicio!…

– Esperemos realmente.

– De todas formas, más Federigo val en un solo dedo…

– Dicerto – Él respondió Bettina, con acento de convicción sincera. – Dicerto, Sr. Frederick es una gran persona digna… pero aquí… Creo, No tiene la malicia a ser tan agradable como el Sr. Mario!…

Mientras tanto,, Francis se presentó en la puerta, annunziando: – El conde Mario.

la Clarenza, con la rapidez de un rayo, se mueren último mirado en el espejo: entonces, Tomó el primer libro que sucedió en sus manos, Se sentó frente a la chimenea.

– el permiso se concede?

– Pero esto es un milagro! una apariencia real,!… – Said Clarenza, girando hacia la puerta sonriendo, y extendiendo su mano al Conde.

– Mi buen Clarenza! A mi también me parece soñar! – dijo Mario, en un tono de aflicción mal disimulada.

Clarenza, sorprendido, Miré fijamente a los ojos: entonces, Obtener una acariciante voz de trueno:

– ¿Hay sucedió qualchecosa?..

– Porqué Es Eso?..

– Dio mio! Usted lo cierto mal humor de aire tiene, Hacer propia piedad… lata, antes tan alegre… scapato così…

– ¿No te importa para mí, Clarenza, más bien hablar de ti. Los años pasan y no le afectan. Siempre es agradable y fresco, como uno en el Camellia planta.

– devil May! – respondió brillantemente Clarenza, impermalita un poco de complemento – una mujer, en venticinqu'anni, casi un deber de no ser feo. usted también, sabes, Mario: si tuviera no codest'aria de sauce llorón, se podría decir que ha guardado como un armiño en alcanfor.

– No, mi amigo – Él respondió el conde, bajar de nuevo el trueno de la voz – he envejecido, una decrépita de treinta años!…

– Estas son las frases habituales! sobre: ¿Cómo es Emilia? No me ha dicho nada..

– por favor!… no toque este botón.

– Me haces miedo? Es quizás enfermo? – Clarenza preguntó con viva ansiedad.

– peor!…

– mi Dios!… muerto?

– peor!…

– peor?.. – Clarenza estaba desconcertado, stuonata, como fuera de sí: a continuación, casi de repente iluminada por un rayo, que pasó por la cabeza, agregó lentamente y la voz compasiva:

– pobre Mario! en este caso, entiendo perfectamente su dolor y respeto…

La caída Let recuento sobre una silla, donde durante unos segundos se levantó y ojos de agarre sobre el terreno. Cuando él se resentía, Su primer paso fue llevar la mano por encima de la cabeza, para asegurarse de que con la punta de los dedos si el pelo scrinatura había sufrido alguna alteración, en el choque violento de toda la persona.

– Mario!… y el que estaba? – Le pidió a Clarenza vacilar y bajando los ojos.

– Uno de mis compañeros de la universidad! el mejor amigo.

– infame! todos tan amigos del corazón!

– Fue este verano en Génova. Los médicos habían ordenado el baño de mar. El mismo día en que llegué me encontré con él en la oficina de correos. Estaba muy pálido y la salud mal'andato. sólo eres? pregunté. – Sí. – y ¿dónde vive? Me imagino que usted no puede estar en la posada. – De hecho, es precisamente en la posada. – En este estado de la salud? Se necesita a alguien para estar contigo. – Ubbie, Dijo, sonriendo tristemente; si es necesario, Incluso me muera en mí solo; y sin asistencia. – bagatela! se llega a mi casa, Respondí imperativamente truenos. Yo vivo a unos veinte pasos de distancia del mar. Tengo una muy grande y muy conveniente barrio, porque siempre hay una habitación y una sala de estar para los amigos. – no se pudo. – Te digo que voy a esperar para usted, y no hacemos cumplidos innecesarios. Sí. – no, no – Sí – el hecho es que lo obligó a aceptar. Se lo presenté a mi esposa, y después de unos días se convirtió en la familia. Por la noche, me acompañó al Club, y los dos después de la medianoche era recuperar para ir juntos a casa. Pasaron dos meses, por lo: la humectación se terminaron; el amigo estaba en forma y bien… Pero no hablaba de irse…

– Y todo este tiempo no se veía nada? ¿No encuentras algo?

– mi Clarenza – Mario mantuvo una mueca de dolor y complaciente acariciando sus largos bigotes – maridos se asemejan a los desafortunado de que habla el Evangelio: tienen ojos, y no ven; tienen oídos, y no pretenden nada. Una hermosa mañana, Giorgio… (Era el nombre de esa desgraciada) Se recibe un telegrama de casa. Tenía que dejó de inmediato. De hecho, dejó, prometiendo que volvería al cabo de unos días para recoger sus cosas y agradecer la amable hospitalidad que se le dio.

En este punto, Había dos minutos de descanso y meditación, entonces el recuento continuó:

– No voy a decir por qué extraña combinación, durante ese breve ausencia, una carta de Giorgio, lo que significa para Emilia, Por desgracia suceder en mis manos. Me encanta que los culpables son como ladrones: que, después de tanto ingenio y después de muchas precauciones, tarde o temprano terminará haciendo algún gran tonto, que sirve para scuoprirli y ponerlos en manos de la justicia.

– Y esa letra?.. – preguntó con una curiosidad impaciente Clarenza.

– A partir de ese momento pude entender que falsa amigo… que Judah lay a la espera de honor!… Usted sabe que mi naturaleza impetuosa, violento, subitaneo. Sin poner tiempo a la mitad, Me presenté a mi esposa, como un tigre herido. Emilia protestó su inocencia: -gritó: oró – y como una palabra tira de otro, por lo que sucedió una escena dolorosa, el resultado de la cual mi esposa regresó a su madre, Él está gritando y jurando que no volvería a poner mi pie en mi casa… juego Emilia, Sólo he encontrado! – sólo como un perro. resuelto, por otra parte, para mi dignidad, hacer ningún acto de disculpa y presentación, He definido mi maleta, y hasta de anoche aquí estoy, en un país donde he pasado los mejores años de mi juventud; donde puedo decir que son conocidos por todos, y donde todos me aman.

– pobre Mario! y lo?..

– No he oído nada, y yo no sé nada. Pero dime, Clarenza, si se puede encontrar un hombre peores que?!… por lo vilmente traicionado la hospitalidad de su amigo. Giorgio es un monstruo.

– George es un hombre, como todos los demás. Realmente no excusa su conducta! Prohibir el cielo! Pero George no es una excepción a la regla. mi amigo – seguido Clarenza, golpeando suavemente y con gracia su linda mano sobre el brazo del conde – tener eso en mente: ciertas circunstancias dadas permitidos, todos los hombres se parecen entre sí.

– No, Clarenza, no – dijo Mario, casi enojado con énfasis vibrato. – Yo, por ejemplo, Yo era un gran scapato: yo, hablar como dijo mi padre, He hecho todo tipo!… pero, vivaddio, Siento que no iba a ser capaz de indigna acción como esta!… Pero es mi culpa, toda la mina… y ahora le toca a mí hacer penitencia.

– Es cierto que la culpa es suya; pero me dejó, dime: un po’ la culpa también Emilia.

– Soy yo, yo, Traje George hogar! Así que toda la imprudencia es mío.

– Pero la mujer prudente – soggiunse Clarenza, adelgazamiento de la voz con mucha gracia y separar las palabras, la losa de un altre – pero la mujer prudente debe remediar la imprudencia de su marido. Fue hasta Emilia, lo siento si hablo por lo, para que se nota la poca conveniencia de poner un hombre joven para albergar… aunque sólo sea por el bien del mundo!

– No hablamos más, – Mario interrumpió, poniéndose de pie y él mismo dando la apariencia general en el espejo, colgado encima de la chimenea. Luego continuó con un acento de amargura infinita.

– Si te dijera que esta desgracia nacional ha extinguido para siempre la sonrisa de mi vida.

– Afortunadamente no fue una calamidad irreparable! Gracias a Dios, que vosotros prudentes en el tiempo.

– Si te dijera que la conducta abominable de Giorgio Me Mundial náuseas… Se me pone en la desconfianza con toda la sociedad!… Si te dijera – (y aquí la voz de Mario comenzó a temblar) – que cada vez que me encuentro solamente… asaltarme pensamientos tristes…y al final… Me da vergüenza decir… con el suicidio anhelo.

– Mario! – llorado Clarenza, asustado – veo bien que ya no me siento la boca de esta palabra fea!… Cuánto tiempo va a seguir aquí?..

– No sé yo: todo el mundo como un tonto.

– Que desea escuchar a mí?

– de buena gana.

– Promettetelo.

– prometo.

– En nuestra casa, tenemos un área pequeña con vistas al jardín. Se pretende el distrito para mi hermano Charles, cuando regrese de Berlín, donde para terminar sus estudios…

– gracias – dijo Mario, interrumpiendo – pero es imposible, absolutamente imposible.

– Es necesario recreación, distracción ...

– mientras demasiado!

– lata, arriba, Nunca necesita restar – solo!… La soledad es siempre pensamientos tristes Consejero… y especialmente para usted, para usted que usted tiene una naturaleza tan sensible, tan nervioso! –

– No tenga miedo, Clarenza – dijo Mario, con una sonrisa en los labios, Obtener y entregar su bonito interlocutor.

– No tengo miedo, yo: pero si es algo tonto, remordimiento viene, sería para todos nosotros?…

– Hablar con al menos antes de Federigo.

– No teniendo Federigo; que deseen, en esta casa hay el marido y la mujer. Contenta me, todos felices.

– Las mujeres realmente raras!… Y decir que un tesoro de la gracia y el espíritu de este tipo podría ser mi!… que rammentate, Clarenza, de esos templos famosos?…

– No me acuerdo de nada! – Él respondió el otro con facilidad.

– realmente?… ¿Cómo no te acuerdas de que incluso famosa fiesta de baile, en la casa de mi tía?…

– Repito que no me recuerda a algo: nada en absoluto. Sólo recuerdo el proverbio, dice: "El agua bajo el puente ya no muele".

– Ah! Clarenza! Los proverbios son a veces crueles!…

– Serán crueles – agregó, riendo Clarenza, – pero son muy cómodos para truncar las conversaciones aburridas y no concluyentes.

Mario, que en ese momento se había olvidado de su infortunio conyugal (No es dado a todos a tener una excelente memoria!), poco se mordió el labio inferior; entonces, volver a colocar la conversación, seguido:

– Y fino de Frederick?

– Como un pez en el agua – Said Clarenza, para hacerle saber que él había leído el Masnadieri Schiller.

– Y su negocio prospera más y pieles?

– Te advierto, Mario – Clarenza observó con acento fresco de una persona humillada en la parte más viva de su amor propio – la cual es ahora más de un año que Federico se ha retirado de todos los negocios. Abandonó Mercatura para dedicarse por completo a la política!

– Ven! – Él respondió el conde, dando a reír. – ¿Dejaste las pieles para la política? Un mal negocio, cómo mia; hay presupuesto avvedrete!

– paciencia! Por otra parte, tenemos mucho, y tal vez algo más, para vivir cómodamente. La prueba es que Federigo, no tener hijos, fundó a sus propias expensas un educatorio para las niñas pobres de la ciudad.

– Es algo que le hace honor a.

– Esto le dice por lo, y todos dicen: pero el Ministerio sigue haciendo el indio. ¿Usted cree que los señores Han querido recordar una vez que mi marido?…

– para obtener más – soggiunse Mario, Él se esfuerza por dar a su voz el color de un suave reproche – Si los rumores son ciertos, He oído que Federico es uno de los cabecillas del partido descontentos…

– Estamos justo, mi amigo – Él respondió Clarenza mente despierta – como quiera que mi marido es el gobierno, no es ni siquiera Knight?

Mario abrió la boca para bostezar media, sólo para ocultar el brillo de una risa descarada, que habían aparecido, involuntariamente, en los labios; a continuación, disparar:

– Dime algo más: Federico y conserva siempre los mismos hábitos?

– ¿Qué hábitos?

– me refiero – Por otra broma continuo – Siempre lleva un sombrero por lo general el de Calabria, la camisa desabrochado habitual casi siempre Cuello, la corbata de seda en colores habitual?…

– Yo digo la verdad – Said Clarenza, molesto y mortificado – son todas las cosas que nunca he prestado atención. Del resto – Continuó con una voz irónica y de pie – No todos los hombres han tenido de la naturaleza el don de ser bella y elegante, En el recuento de Mario!…

– Perdón: No he entendido el punto de infractor, o para hacer comparaciones!…

– y luego, porque hay tan ocupado lavadero mi marido?..

– Porqué Es Eso?.. Ah!… Me pregunto por qué?.. Porqué Es Eso, mi Clarenza, cuanto más lo miro y más lo cual estoy seguro de que habría nacido en tiempos afortunados a Luis XIV! Su mano era digno de los caballeros más brillantes de la corte del gran monarca.

– Guardaos, Mario! si empieza a canzonarmi, Os dejo aquí en el lugar y me voy – Said Clarenza, sentándose de nuevo.

– otra curiosidad. Y su hermana? Aún no ha dicho nada de ese pequeño diablo querida de Norina.

– Es en casa con nosotros.

– Se casó de nuevo?

– No.

– Parece imposible: Tan joven y tan bonita!

– Voy a contar: Mi hermana es la chica buena del mundo: pero se dolía un poco que.

la Clarenza, pronunciando quest'avverbio lugar, el dedo índice de mano de dedos en su frente. Luego continuó:

– Si el juicio actuó como religiones de nacimiento, El Norina haría sólo diez años. imaginar, para un Dirven, que en los últimos días ha enviado un magnífico partido. Ya sabes, per caso, El Sr. Valerio?

– Se lo conosco! Somos viejos amigos. Un joven con talento, y lo hace muy bien su negocio.

– Valerio es precisamente la persona, a la que Frederick vendió la totalidad de su tráfico comercial.

– Y Norina lo rechazó?

– rechazada realmente, no; pero ya que es el mismo: Se le disgustaba… cansado.

– Y porque sabes?

– Sé muy. Esto se debe a un niño. a usted, viejo amigo de la familia, Que puedo hacer con ellos la confianza.

Al decir estas últimas palabras, Clarenza se paró: y la luz subió a poner su ojo a la rendija de una puerta entreabierta, que permaneció desde la pared opuesta, en la cara de la chimenea.

– Perdone mi curiosidad – dijo que el recuento, que no entendía nada en esta pieza de la pantomima – y todo esto circunspección, perché?.. Pero sería por casualidad un secreto de Estado?…

– Tengo mis razones – Said Clarenza, regresar a la chimenea; – usted tiene que saber que Norina menudo le gusta tener que escuchar detrás de las puertas.

– No, señora, No, señora! – Ella gritó con voz clara, sonando como una campana – El Norina no disfrutar nunca se tienen que escuchar detrás de las puertas. He aquí por qué, Me pasó una vez… una vez… mi señora hermana no ha hecho más por encima!

La Norina, que ya había entrado en la habitación de repente, Miró a su hermana de un modo trágico-cómica, como diciendo: carina! Hay rivedremmo a los ojos.

entonces, semblante cambiado y mostrado todo sonrisas, Se volvió hacia el conde y la mano stendendogli:

– buenos días – Dijo – Sr. Mario. Buenos días y buena llegado!

– Habló precisamente de ti.

– Me'd imaginó.

– Le estaba diciendo, derecho, Mario, el grave error que cometió – soggiunse Clarenza.

– disparate?.. lo absurdo?

– ¿Qué tipo disgustado el Sr. Valerio.

– Por todos los cielos ... – Hizo la Norina, con el énfasis de la persona lloriqueo aburrido – por amor de Dios ...: ya no hablamos de él. Ahora es una vieja melodía. Me aburrí como Pira del trovatore.

– Te equivocas!

– paciencia! demasiado malo para mí: aunque si sólo el nombre de Valerio! Siempre me ha parecido un nombre cómico.

– Dejemos a un lado giuccherie: Valerio es un comerciante inteligente, en pocos años será un buen caballero…

– Pero cada vez más sombrío, siempre disgustaba, siempre acoso. en breve, Me siento muy bien, que si se casan, Me gustaría hacer dos desafortunados!… – diseña la Norina, haciendo boca pegar una curiosa mueca, como si hubiera hablado de bacalao sin purificar el aceite de hígado.

Clarenza se veía en la cara de su hermana; luego añadió con un acento irónico y rota:

– Sí!… va a casar con ese otro!…

– Ah! Así que hay otra? – Le pidió al recuento, empujando las dos manos en los bolsillos del chaleco y ponerse a sí mismo en medio de dos mujeres jóvenes.

– No sé nada! – respondió Clarenza.

– Aquí está la explicación de la historia – francamente reincorporado Norina. – Hay que saber que la señora Clarenza se puso en la cabeza que todavía tengo algo de esperanza en el Marqués de Santa Teodora.

– Este es el cuento de hadas: Proclamaré moral – respondió Clarenza. – Hay que saber que el Marqués de Santa Teodora, después de que saliera a la vez en nuestra casa muy a menudo, Empezó un día para diluir sus visitas… Y terminó luego como tenía que terminar.. a saber, con no más vienen!

– Una buena cuenta, se fue sin decir adiós: Así podría volver.

– Sí, esperar pacientemente.

– No sé en qué medida este de Santa Teodora: Es un hombre joven y guapo? – Le pidió al recuento.

– usted marqués! he aquí toda su belleza!… – Said Clarenza: y se acercó a ellos a Mario, Ella susurró en voz baja:

– Para el picor por un título, El Norina sería capaz de cometer cualquier disparate.

– ¿Quieres saber, Mario? – diseña la Norina, sacando una cartera pequeña en una fotografía de retrato.

– ¡A ver – Conde respondió: y cogió el retrato, para vigilarlo. En ese momento, el ataque repentino susurró rápidamente en los oídos:

– celebridades! Si mañana, desafortunadamente, marquesa diventassi, El Clarenza sería capaz de arrancar los ojos. Qué curioso ciertas debilidades! porque le pasó a ella un peletero, por lo que sería afirmar que todas las mujeres deben casarse con los comerciantes de pieles!…

– por lo tanto, Mario?.. – interrumpido Clarenza, que había supuesto que el tema de la charla, Murmuró en voz baja.

– Tiene usted razón – dijo que el recuento, Él va a tomar su sombrero, que había posado en una silla. – Puesto que usted quiere por lo, Voy a ir a buscar mi maleta.

– sobre, Norina; Tengo que darle una buena noticia: este caballero – (Mario asintió y Clarenza) convertido para algunos días huésped en nuestra casa.

– Lo so! – Él contestó descuidadamente Norina.

– ¿Quién te dijo? – preguntó brillantes Clarenza.

– Fue un accidente – Él respondió Norina, pidiendo una excusa. – de hecho, cruzó la sala de estar verde, quand'ho oyó que dijo…

– entiendo, veo: el caso habitual!… Del resto, Mario es pobre malatissimo de los nervios… y necesita la recreación. Nos toca a buscar todos los medios para no darle tiempo para recordar su descontento. Por la tarde haremos un poco de música ': a veces un poco’ danza: y pronto el tiempo se recuperará, Nos anderemo a pasar un día en la villa de Belmonte…

– Cómo Norina! – Dijo Mario escapó a sí mismo dando a mirar en el espejo de la complacencia – Caigo en alguna de esas desgracias!…

– mientras demasiado!… – agregó descuidadamente la Norina.

– Y como se ha sabido?

– Tal vez fue la combinación habitual, el caso habitual!… – interrumpido Clarenza, riendo y mirando hermana.

– Las fuerzas por lo que me han abandonado! – Continuó el recuento, con dificultad para levantarse de la silla en la que estaba más que estar sentado mintiendo, – fuerzas por lo que me han abandonado, Me parece genial que me enfrento a un gran enfermedad.

– Ubbie! exageraciones! – diseña la Norina. – Si todos los problemas matrimoniales traer necesariamente consigo una enfermedad, en este momento el mundo lo haría un hospital…

– ¡Qué terrible decepción! un amigo, cápita?.. un amigo, que traiciona…

– ir, Mario, ir a buscar sus cosas.

– Tiene usted razón, Clarenza!… Me lástima que me repito demasiado a menudo… y que como un recordatorio de que es una obra de misericordia que soportar los males! A la mayor brevedad.

El recuento fue.

– pobre diablo! todavía le duele! – Clarenza dijo con cierto acento de compasión.

– yo digo, en lugar, que está muy bien!… Cuando un hombre tiene una esposa y una mujer joven y bonita, como es Emilia, antes de entrar en la casa de un amigo peligroso, debe pensar en unas veinte veces, además de no hacer nada.

– veh bada! En este caso, Creo, el culpable es el Emilia. Fue hasta ella para protestar.

– pobre hija! quién sabe! quizá no previó nada malo… quizá se creía a salvo de cualquier peligro…

– eh! cómo mia – Clarenza dijo, sacudiendo la cabeza ligeramente – Creemos que todos los seguros!… Y el mundo? no dan cuenta de nada? El mundo es tan Tatting, por lo chismosa, por lo mettibocca?..

El Norina miró a la cara de su hermana: y de repente ella dijo en una gran risa, que muestra treinta y dos dientes relucientes blancura…

– Y ahora, de qué te ríes? – preguntó impermalita Clarenza.

– Me río de ti!

– imbécil…!

Clarenza es tiempo de disparo, y no terminó la palabra desagradable.

– Los que critican tanto la falta de criterio de Emilia – Continuó Norina – ¿Me puede decir, entonces, ¿por qué le dio paso al pequeño apartamento de nuestro hermano Mario?

– Ese discurso es CODEST?.. Usted tal vez me podría equiparar coll'Emilia? Emilia será una buena mujer… y una mujer amigable… pero en el fondo, Es una mujer como tantas otras. Pero en cuanto a mí! (y aquí se levantó la voz) – Les puedo decir, mi querida señora, Me siento muy seguro y protegido…

– Todos nos sentimos más seguros!… – Añadió otro, con fina burla! pero entonces, no es tal vez el mundo? mondaccio que es un lenguaje tan hábil?…

– El mundo debe saber que pigliarsela, y que debe cumplir; el mundo sabe que hay mujeres que ni siquiera admiten sospechoso. Para ti soy como la mujer del César.

– di Cesare?..

– di Cesare, Romano.

– Huh!… – Hizo la Norina, el cual estaba muy débil en la historia romana! quizá yo he sabido esto Caesar, pero ahora recuerdo!…

En ese momento entró el marido de la sala Clarenza. Federico era un hombre de unos cuarenta años: no es lujoso, pero limpio: vegeto, suave y colorido, como una pomarrosa: uno de esos rostros común que, cuando se ve la primera vez, Parece tener ellos se reunieron muchas veces y siempre conocidos.

– Finalmente!… – Dijo que entrar en la habitación y andandosi a tirar en una sola pieza en la silla, eso fue antes de que el fuego.

– ¿Qué hiciste?.. – preguntó Clarenza, sin dejar rastro de la curiosidad, quasiché sabía de memoria la respuesta.

– Estoy enfermo… Estoy cansado, agotado. A partir de esta mañana en adelante no he tenido un momento de respiro. Cómo mia – seguido, ripassandosi paso y el pañuelo blanco desde el principio de hacer frente a cuatro dedos detrás de la cabeza, deslizar sobre un cráneo brillante y limpio, casi como el marfil – cómo mia! popularidad, No niego, Tiene su dulzura y su gran satisfacción, pero aunque en exceso también está plagado de dificultades y problemas. Si tuviera un hijo, Yo diría que la modesta oscuridad satisfecha, y no ser como tu padre! Cuando un hombre ha hecho tanto para llegar a ser necesario en su país, paz adiós, la tranquilidad de despedida, bienestar adiós. Para él no hay más buena es, ni día, ni de noche.

– Y ahora a dónde vienen? – preguntó Clarenza.

– Salgo en este momento por el Comité de Elección. Finalmente, ¡si dios quiera, Encontramos nuestro candidato.

– lo haría?

– El Marquis Sorbelli..

– Pensé que algo mejor – Hizo la Norina, torcendo un po’ boca – Marqués no ha ido para siempre águila.

– No va a ser un águila – disparos Frederick – Pero él es un hombre de carácter: en una sola pieza. Nunca había oído hablar bien de cualquier Ministerio!

– Habla bien? – chiese Clarenza.

– No – dijo que el esposo con la seriedad del hombre que será – no: Habla muy mal: pero lee bien: y esto es una gran necesidad de un altavoz. Quiero hacerle una fiesta…

– Voy a conocer en unos días vamos a tener aquí su excelencia!… – Said Clarenza, el apoyo a la voz irónica sobre las imágenes palabras.

– Lo so, lo so! Lo vi en los periódicos.

– Imagino que estarán aquí para las elecciones?

– Entendemos también. algo’ para la elección y un poco’ por albagia. Esto hace que tanto placer a ritornar ministros, en el país donde nacimos, y donde durante tantos años hemos sido hombres, como todos los demás.

– Hablando de Ministros – Interrumpió su esposa, bruscamente – Usted sabe que para albergar en este momento?

– gastos?

– El nieto de su excelencia.

– Mario?

– él mismo.

– Yo sabía que Mario estaba aquí – continuó Federigo – pero yo no sabía que estaba alojado en nuestra casa.

– Vendí el distrito Charles: me duele?

– Lo has hecho muy bien; Son oponente político del ministro: pero amo a éste. pobre Mario!… en estos días ha tenido que albergar una hermosa tormenta.

– Ven lo sai?

– He recibido una larga carta de la madre de Emilia.

– aparentemente, Era un asunto serio – Said Clarenza.

– Seria no!… – Él respondió Federigo – pero podría llegar a ser muy grave. Según se desprende de los documentos que por ahora era simplemente uno de chiassata… de un amor platónico…

– A continuación, palidece! – reincorporado a Norina, hacer cierta la boca de cola con gracia, como diciendo: "No hay salsa!».

– Un'inezia? – Frederick respondió enérgicamente – ADAGE un poco con poco!… Tienes que convencer, cómo mia, que entre el amor y el amor platónico… sin Platón, no es sólo la distancia que separa la ceniza del cigarro.

– Parece imposible – comentó Clarenza, mantener los ojos embelesados ​​y fijada al suelo. – Nunca hubiera creído!… Y la madre Emilia lo que escribió?

– Él escribió una montaña de cosas… ella escribe, giuccheria esto podría muy bien ser oscurecida entre las paredes domésticas… pero ese bendito hijo Mario, creer para proteger su honor, Que quería hacer para forzar una escena teatral durante el día… Ella escribe que Emilia está desesperado, que no hace más que llorar día y noche… y termina en la parte inferior con asesorado a verme porque para encontrar la dirección de poner estos dos están de acuerdo desafortunado.

– Pensar en ello, primero! – Said Clarenza, la colocación de la voz sobre esta advertencia.

– ¿Qué?

– No cargue la madera verde. Si yo fuera usted laverei manos.

– sin davvero: Quiero pruébame. Si no puedo, paciencia; Tendrán en cuenta la buena voluntad. Se ha visto Valerio?

– Valerio? Eso tiene que venir aquí? – preguntó Norina

– Así que me prometí! Tengo que darle estas tarjetas… – y Federico se levantó de su bolsillo un fajo de hojas y se fue a las ponen sobre la repisa: entonces, volviéndose hacia la joven hermana, que contempló, continuó sonriendo:

– Sai, Norina, que hace un momento, haciendo que la casa, Ella me vino a la cabeza de una idea curiosa?..

– Un'idea? Sentiamola.

– Si lo intentaba…

– Masculino! masculino… – Interrumpió el otro.

– Déjame terminar, que Dios los bendiga; Probé si – No está claro en mi propio riesgo – di…reactivar las buenas relaciones, como decimos otros políticos.

– tiempo perdido, federigo! Te dije mil veces; y hoy repito: No quiero volver a casarse.

– ¿Seguro?

– muy seguro.

– Norina! comete un error.

– paciencia! Maritandomi, Me gustaría hacer dos: uno para mi cuenta, y otro en nombre de la desafortunada…

– Pero la razón de su terquedad?.. – preguntó Frederick, casi calentamiento.

– Me dirá – soggiunse Clarenza, situándose entre el marido y su hermana.

– Nos sentimos un poco la famosa indovinatrice! – Lloró con ironía caprichosa Norina. – Lástima que no lo hace la luna y no se venden los números para el lote!…

Clarenza, riéndose de su hermana rabieta, Se inclinó hacia el oído Federigo, susurrando lo suficientemente fuerte, debe entenderse:

– Todo el aliento desechado: su señora cognatina siempre alguna esperanza!…

– La esperanza de que?.. Ah! Ahora entiendo! – Said Federigo, en su lugar recordar nada – pero, Si no me equivoco, que ahora es una esperanza fallida.

– Un momento – interrumpido Norina, se agraven: – Declaro que no tengo ninguna esperanza: pero en caso de que tuve, No veo por qué usted debe llamar a una esperanza fallida.

– Así que usted no sabe nada?..

– ¿Hay algo nuevo?

– Siento tener que decir que el Marqués de Santa Teodora, hasta ayer, Él es oficialmente novio de la hija del cónsul americano.

– Usted sabe sin duda?

– di inevitable. Me dijo hace una hora, Bolsa, el mismo que el Secretario Consulado.

Había dos minutos de silencio profundo. entonces Norina, levantar la cabeza, preguntó:

– Es hermosa la novia?

– hermosa sin – respondió Federigo – sino un modelo de virtud y dote. Cincuenta mil francos anualidad.

El Clarenza que, ver a su hermana mortificado y confundido que no podía ocultar una risita consuelo, extendido a toda la cara, dijo interrumpiendo:.

– Voy a tomar la llave Carlo quartierino. Quiero ver por mí mismo si todo está en.

Salió de la habitación.

dejado solo – El Norina y Frederick – este último le pidió a su hermana menor, que se había mantenido casi sin habla:.

– ¿Qué estás pensando?

– Creo que el pobre desafortunado.

– para?

– A la hija del cónsul… En mi opinión no podía capitar peor. El Marqués de Santa Teodora pasa por un espíritu joven, pero en el fondo no es más que un imbécil. Pensé que si lo conozco!…

– Estas son todas las cosas, Les he dicho antes. todavía… Apuesto a que hubiera preferido Valerio…

– Perdón: entre el carácter y el carácter no hay comparación. Valerio es un hombre: y que uno es un niño.

– Esto se llama el pensamiento! Ah! Norina! Es una lástima que no se va a rimaritarti!…

– ¿quién dice?

– no me.

– Nemmen'io.

– Ustedes Ciencias, No voy a entenderlo! – Said Federigo, con acento mortificación falsa.

– O tal vez soy yo, Me explicó que va a ser lastimado. en breve, Yo quería decir que no tengo la intención de volver a casarse, siempre y cuando no encuentro una persona que toma mi fantasía.

– Yo digo la verdad: Me gustaría tener un poco’ Valerio se sabe por qué los pobres es tan detestable?

– Nunca he dicho que he disgustado… Sólo digo, No me gusta. Es demasiado serio, también apoyado…

– Sin embargo, una excelente persona.

– No se puede negar: pero susceptibles, quisquilloso, delicada peor que una mujer!…

– todavía – continuó Federigo, Él se acerca y insistiendo con cierto interés – y todavía, ver, aunque sí bastante mal tratada, Estoy completamente convencido de que se necesitaría un medio de su palabra, perché… Podrían reanudar las negociaciones, como decimos otros políticos.

– Con una superbiosaccio hecho?… Me parece un poco’ difícil.

– Una buena cuenta, Valerio estaba muerto en el amor con usted… y el amor, cuando era el bueno, Es como las enfermedades del pecho, Tiene larga convalecencia. A continuación, añadir que Valerio hizo por mi agradecimiento… deferencia ... corta, para acabar, Apuesto a que habría conformado todo.

– si, federigo. Yo, en lugar, Yo mucho miedo de que hubieras venido a burlarse.

– ¿Estás feliz que me siento allí?

– maestro! probado bien.

– mamá, per caso, llegando a convertir, Espero que no me hara ser la figura de Pulcinella.

– devil May! No soy un niño de mica!

Mientras tanto,, Francis se presentó en la puerta y anunció: – El Sr. Valerio.

– A tiempo! – Said Federigo.

– Huyo! – Añadió otro, en voz baja.

– Será una victoria, o un fracaso? Lo que hace tu corazón?

– ¿Cómo funciona el corazón en estas travesuras?.. – Él respondió brillantemente Norina, y desapareció.

Valerio entró en la habitación. Era un hombre joven entre treinta y treinta y cinco: De tamaño mediano: ni hermosa, brutto nacido. Adagio Parlava, solo se rió, Siempre caminaba el mismo tono, y llevaba uno negro años. Estos cuatro grandes cualidades le habían ganado la reputación de un comerciante honesto, el cargo de concejal del Ayuntamiento y el grado de capitán en la guardia de la ciudad.

– Aquí, Valerio, nuestro pequeño listos contrato firmado – Said Federigo, entregándole el libro que se había establecido, un cuarto de hora antes, en el fuego.

– muy bien? – Se preguntó el otro.

– brillantemente.

– Ahora, Sr. Frederick, Sólo tengo que darle las gracias por la verdad que me has hecho.

– que?

– Por haber accedido a quedarse por una muy pequeña parte interesada en mi empresa de marketing.

– Entendemos también, el cual es un secreto entre los dos. No quiero aparecer en cualquier cosa, ni entrometerse nada.

– A mí, Sólo sé que usted es mi socio. Esta es la gran palabra, que, aunque si sólo se, Creo que debería atraer la buena suerte.

– Hoy en día no somos miembros de que el comercio! – agregó Federigo, Ganando amigo brazo. – Y pensar que podríamos haber sido algo más!… quizás parientes!…

– La culpa no era mía.

– No hay que confundir. hubo cierta’ de fallos en ambos lados. Pero nada serio: la gran nada. Tanto es así que siempre he creído – y creo que incluso hoy en día – que con un poco’ de buena voluntad se podía restablecer entente cordiale, como decimos otros políticos.

– no se pudo! absolutamente imposible!…

– y por qué?

– Vamos a hablar en clara, Sr. Frederick. Ya no soy un niño. Soy un Hombre. Mi dignidad personal no me permite hacer figuras similares. No, no: cuando tomamos una resolución – Debe ser el uno. caso diferente, lo que debe decirle al mundo acerca de mí?

– Benedict este mundo! Déjame que te diga: y además con el tiempo se seque la garganta.

– No puedo!

– pero ¿por qué?..

– Porqué Es Eso?.. Hay ciertas cosas que se sienten, y que no se puede encontrar ningún fallo con las palabras. estos remordimientos, estos coros son perdonables en la gente que lee, en los hombres de poca importancia. En cuanto a mí, Confieso la verdad, Creo que sería convertido en ridículo; Me parece desempeñar el papel de Don Fulgenzio desd’Innammorati Goldoni.

– que terca!

– Tiene usted razón: mil razones. Desafortunadamente, mi personaje es uno de los que se rompen, pero no doble. En lugar de padecer: Yo me roen; pero una debilidad, una broma, más!

– Lo siento. Es una lástima!

– Yo también lo siento: pero, repito, La culpa no es mía: la culpa es toda la señora Norina…

– Y por lo que el derecho del Sr. Valerio le permite juzgar mis acciones? – Le pidió al Norina, De repente entró en la habitación.

– Perdón: dije… – tartamudeó Valerio, convertir todos confundidos.

– Tal vez su mi novio?

– sin davvero.

– mi tutor?

– de ninguna manera.

– Mi director espiritual?

– Prohibir el cielo!

– Así que me gustaría un poco’ saber con qué derecho el Sr. Valerio tan preocupado por mí?

– Aquí… Voy a contar… En primer lugar usted necesita saber que el señor Frederick en este momento, Él estaba insistiendo para persuadir…

– Sé todo.

– todos – respondió Valerio, maravigliato. – ¿Cómo puede?.

– repito, Yo sé todo…

– Pero se trata de una conversación confidenzialissima, hecho ahora, que, entre nosotros, en privado…

– No importa: para una determinada combinación entendí todo.

– La combinación habitual… escuchar – Murmuró entre los dientes Federigo, guiño cómicamente su hermana joven.

– Antes de cualquier otra cosa – Él continuó diciendo el mismo tono de la voz de cuello Norina y con la misma velocidad del habla – Debo observar que Federico no tiene derecho a mi propia intromisión negocio; y que ha perjudicado, bastante mal…

– Yo sólo sinfonía: el resto de la obra, así que puedo imaginar! – Interrumpió Federigo; y tomaron el pretexto, es la svignò.

– No hay duda. Mi cuñado ha hecho mal a insistir tan calurosa en este… scioccheria. Dios sabe lo que voy en sentido figurado!…

– Yo?..

– ¿Qué vas a poner la cabeza! Tal vez en su infinita vanidad, usted creyó que struggessi propia pasión!…

Y Norina acompañado estas últimas palabras con una risa casi descarada.

– parece! – Valerio respondió modestamente.

– Tal vez usted pueda imaginar que no podría vivir sin ti.

– por favor, signora Norina…

– que, que perdió, para mí no había ninguna esperanza de encontrar a su marido.

– cualquier cosa, cualquier cosa.

– Bueno, pensar de nuevo. No son engañados por mayor. lata – (Norina y aquí el énfasis cambió ligeramente y bajó la voz) – lata, Estoy totalmente de acuerdo, usted es una persona respetable: comerciante honrado…

– demasiado bueno.

– Consejero municipal…

– Gracias.

– Capitán de la Guardia Nacional. En resumen, usted es un joven bien para un millar de títulos: pero tal vez crea que es el único?

– Nunca pensé.

– Usted vale mucho, no hay duda: pero quizás no creemos que Sieno muchos otros que son tan buenos como se?..

– ¿quién duda?

– nos FORTHRIGHT, una vez! – dijo Norina, sentándose, y la insinuación de Valerio para sentarse. – Lo decimos, ¿cómo es; usted es mi invitado: usted me ha hecho un poco’ corte, como todos los demás: hasta que un día, No sé por qué, que terminó pidiendo la mano.

– Y tenía su pleno consentimiento – inmediatamente dijo Valerio.

– No tan rápido – Él respondió Norina. – En cuanto al pleno consentimiento, adagio. En realidad dijo ni sí, né no. Si recuerda bien, pigliammo tiempo para reflexionar y estudiar mutuamente nuestros personajes.

– No creo que iría en concreto por lo.

– Yo digo que fue bien.

– Será como usted dice – Valerio añadió, doblar la cabeza en el acto de presentación forzada – Lo siento, que lamentablemente en algunos casos, ni siquiera se puede ver el acta.

– Mientras tanto, – Continuó Norina, cruzando una pierna sobre, y el establecimiento de la parte inferior del vestido de la punta de un elegante botas de oro de Marruecos. – Mientras tanto,, Fue introducido en la casa del Marqués de Santa Teodora… un joven educada… distinto…

– en efecto, más distinguido.

– Era mi deber para mostrar gentil con él, Al igual que con todos los demás.

– tal vez…

– tal vez lo?

– Tal vez un poco’ demasiado amable!…

– demasiado?.. Nunca me di cuenta.

– Me di cuenta de que!

– de hecho, Me pigliaste sombra… y comenzó a hacer ahora enojado… los soberbios, la mala…

– Cómo Norina, que era una cuestión de sentimiento.

– Pero ese sentimiento? que era una cuestión de vanidad, toda vanidad. Hay hombres que les dejan hacer, las mujeres afirmarían la adoración perpetua.

– No soy de esos hombres! – Valerio dijo con orgullo.

– Ni yo de esas mujeres! – Él respondió el otro. – El hecho es que su comportamiento, apoyado y casi desdeñosa, Empezó a imponerme una cierta frialdad…

– Norina! vamos a llamarlo frescor.

– mi amigo, si vas en busca de un gran efecto ama, de pasiones teatrales, sentimentalismo en la luz de la luna, No soy la mujer para ti. Me encanta la moderación y compostura, a lo largo de, incluso en el amor!

– Voy a ser engañado.

– el hecho, Creo, Habla claramente por sí mismo: después de unas semanas, Marqués de Santa Teodora, tal vez por el bien de mi excesiva cortesía, de él! Comenzó a escasear las visitas y terminó totalmente coll'allontanarsi. entonces hoy, como sabrán, Ella está prometida de la hija del cónsul americano.

– pero ¿por qué, Norina, allí entonces se dignó a despegar de mi engaño? mostrarme mi error? la ausencia de’ mis sospechas? lo extraño de mi fijación?

– Yo? Prohibir el cielo. En lugar de la muerte, que descienden a la humillación para justificar mi conducta. No habrá ocultar, Valerio: sus dudas… sus sospechas, Me han ofendido… Me duelen! muy malo. Pero no importa. Nunca se siente en mis labios un lamento, ni una palabra de reproche. Ahora que todo ha terminado entre nosotros – todos! – Puedo hablar libremente… y gracias a Dios. esta explosión, estrellas, Me quito el corazón de la opresión dolorosa!…

– Norina, y por qué se dice que entre nosotros todo ha terminado?

– pregunta curiosa!

– Y yo no exijo su afecto y su mano?

– Valerio! No aconsejaría a hacerlo. Un hombre, como si, un hombre de su carácter, algunos no están de acuerdo sentimientos. Son cosas imperdonables sólo dieciocho.

– No entiendo – Valerio destacó, mortificado. – Así que no voy a ser maestro de reconocer que estaba equivocado? Estaba equivocado?

– derecho absoluto! Pero el mundo!… ¿Qué dirá el mundo?…

– El mundo va a decir lo que quiera. Al final del día, No soy un esclavo de la charla de los chismes y las ruedas locas.

– Pensar en ello, Valerio. No es el caso de que no paragonino ingenio a Don Fulgenzio Goldoni.

– Se reirán con compasión.

– Ven! lata, por lo que se mide, tan temerosos de cicaleggi y crónicas de calumniadores, Hoy vengo a hacer independiente?.. El hombre que ríe?.. dime Valerio: Si no quiere escoger me juegas?

– Norina! – Valerio dijo en un suplicante, Ganando la mano de su interlocutor con encanto, y apretándola con la pasión.

– No creo. me dejó.

– escuchar!…

– No quiero escuchar nada.

– Norina! una palabra… una palabra… Te lo ruego…suplico… – y en relacionar esto sucedió a Valerio para lo que suele ocurrir a los amantes de la escena: se encontró, involuntariamente, casi hasta las rodillas en frente de su bella.

En este punto entró en la habitación Clarenza. Valerio se puso de pie con la velocidad de un resorte de acero.

– excusa, amigo – Said Clarenza, reír – Siento haber molestado. Manténgase así como en la rodilla: no hagas cumplidos. buenas noticias, a lo que parece?

– Sí – Él respondió Norina. – Se firma la paz: pero todavía no he perdonado el gran mal que me hizo…

– No hablamos más – Valerio interrumpido. – Será Asegúrese de que me perdono.

– y entonces?.. – preguntó Frederick, deteniéndose en la puerta.

– presentarse. Todo está resuelto. Hay que pensar de nuevo a este regalo de boda – Said Clarenza, mostrando hermana mucho más alegre.

– Bravi! así que me gusta! – agregó Federigo, poner en el medio de los dos enganchado. – Ya que siempre había dicho: entre esos dos tipos que debe haber un malentendido, un malentendido…

– Y de hecho, fue un malentendido – Said Valerio. – sobre – voló marido Clarenza – lo siento si frasca polo salto: pero no hay tiempo que perder. tenemos que empezar a hacer frente a estas elecciones.

– En cuanto a mí, son pronto. Pero…

– Pero eso?

– Debo decirle francamente? Creo que nuestro candidato tiene muy poca simpatía, aquí en la ciudad.

– a lo que deberá.

– El Marqués es un caballero Sorbelli: pero hay que convenir que ella está usando una gran tara.

– ¿Qué?

– la esposa. La marquesa es desagradable para todo el mundo.

– Es un poco’ para ver, en lo sucesivo, que un candidato debe tener también la buena esposa, si quieres ser elegido!…

– Digo esto no.

– la marquesa, Estoy de acuerdo también, es un poco’ hermoso, un po’ profesoral, pero el resto es una mujer de gran mérito… y vale mucho más que su marido. en efecto, en pocos minutos la mira aquí.

– ¿Qué es lo que quiere de ti? – preguntó Clarenza.

– ¿Eso me hace sentir el cartel electoral de su marido… Quiere saber si encontramos algo para quejarse. Un buen educado lo suficiente, no es cierto? El espectáculo de esta aristocracia, que está llamando a las puertas de la burguesía, la búsqueda de asesoramiento, Se me hace buena esperanza para el futuro del país.

– He oído que el ayudante del gobierno ha hecho muchos prosélitos. En pocos días también reforzará el propio ministro – Said Clarenza.

– ¿Qué es este señor Ministro – respondió Federigo – Tengo ganas de pie con ambos pies. No espere a medirme con él.

– realmente – soggiunse Clarenza, – que los señores del Ministerio no tienen derecho a tener como amigo! ¿Se han tratado, como el cuidador del ayuntamiento.

– ¿Cómo se hace el tratamiento de mí de una manera y no de otra? Aquí no se trata de persona; Es una cuestión de principios, cómo mia: los principios pasan, y las personas…

– o – soggiunse Clarenza – los principios siguen siendo, y las personas…

– Perdón! – -gritó Federico. – Son las personas que se quedan…

– No voy a contradecir – modestamente, comentó su esposa – pero siempre he oído decir: la gente pasa, y los principios siguen siendo.

– ¿Ha oído hablar mal; tanto mal porque, en lugar, Siempre he visto que los principios pasan y siguen siendo las personas. De todas formas, es decir el Sr. Ministro, y hablaremos.

– Sr. Mario – éstos Bettina, que da a la puerta del medio.

– Estimado Frederick; Soy su huésped – dijo Mario, mano stendendogli.

– Es un regalo que improvisé Clarenza – Él respondió el otro, abrazando y besándolo.

Mario, habiendo visto Valerio y Norina que habló entre ellos, en muy estrecha conversación, dada vuelta sonrisa a Clarenza, preguntándole en voz baja:

– error, y me dijeron que, entre estos dos caballeros?…

– Verissimo – Said Clarenza – pero hoy en día el viento cambió de repente…

– Compatisco la Norina! – aggiunse Mario; – Ella es una mujer, y la mujer es sinónimo de debilidad; pero me pregunto por él! – (y él le indicó Valerio).

– mi querido – Él respondió la esposa de Federico – si sabía cómo a veces son hombres serios divertidos!

– Tenía en este momento una carta de su madre-en-ley – susurrada Federigo, se acerca poco a poco el oído del Conde.

– Me imagino lo que va a haber escrito! ¿Qué le dice eh? Una mujer a la que amaba y por lo cual pondría las dos manos en el fuego.

– En este mundo, mi amigo! El proverbio dice: que no quiere infarinarsi, no va al molino.

– Y que el villano?..

– Tener en cuenta, Mario! Son sólo amigos, desde el que se debe buscar… Pero sólo estamos: cómo un hombre de espíritu, que tiene una esposa bonita mujer, Se puede pensar en llegar a casa?..

– Lo so! Lo so!

– Mario, era grande. A mí, Yo digo la verdad, No habría sucedido DiCerto. Se necesita ojo, sabes, ojo! Debo decir que para otro que he dado a la tarea de arreglar todo y para conciliar.

– Porque la caridad, No hablamos acerca de la reconciliación. Siento la sangre que va a la cabeza.

– suficiente, Nos discorreremo que en un momento apropiado.

– Entre aquí – dijo de pronto Clarenza, Ganando el brazo de su marido, y mirándolo de pies a cabeza.

– Novedades? – preguntó Frederick.

– nada nuevo – Respondiendo el otro. – en efecto, lo de siempre: la camisa desabrochado habitual, el lazo de costumbre, Masa sin gracia ni la gracia!… Parece imposible que usted no tiene que tener un poco’ dignidad… Dice así una determinada persona, – (y Clarenza veía fugazmente Mario) -no saber quién eres, tendríamos que corresponder a un factor campaña haría, o a un operador de petróleo.

– Mira cómo muchos casos, esta mañana! Sin embargo, estaba siempre tan.

– ¿Siempre daño!

– Él me había dicho antes.

– Te lo digo hoy y acaba. Si no quiere tener ninguna consideración por usted, usted tiene por lo menos un poco a su esposa… Creo!…

– No entiendo nada – Frederick dijo en voz baja al conde. – Es la primera vez que Clarenza hace una escena similar.

– damas, Caro mio, mujeres: es decir charadas en posición vertical sobre dos patas bastante (cuando ellos son bastante): jeroglífico difícil de explicar, y que una vez explicada, uno puede ver que no soy nada más que una fórmula de tocador, o una operación de cálculo infinitesimal!

– Clarenza – agregó Federigo – Ella es una gran mujer: pero, desafortunadamente, la vanidad ha sido siempre su lado débil. Ella tendría que ser nacido de matrimonio y casarse con el rey del universo. Por el contrario me. Yo, en lugar, Puedo tener todos los defectos del mundo; pero la vanidad nunca he conocido.

– realmente?..

– más! y voy a tratar con el hecho. Me gustaría ver a otro que había sido tratado como me han tratado Me! Ya sabes lo que me cuesta Italia; bien, ¿cree que existe el Ministerio han mostrado signos de darse cuenta de que estoy en el mundo de los vivos?..

– Lo so, es una injusticia; y yo quiero que remediarse. Escribí deliberadamente para mi tío… Entonces riserbandomi hablar con su voz, cuando está aquí.

– Seamos claros – Said Federigo, cambiando el tono de voz – si te hice esta confianza concluyentes, Me gustaría que no podía creer…

– pareces.

– Yo no pido nada! y no quiero nada! Ya sabes lo que siempre vestido de los zapatos: Nunca me dio ningún peso y no tiene importancia para colgantes. Siempre he parecía juguetes para los niños…

– todavía, se te ne mandassero uno… – dijo Mario, sonriente.

– Me remito. ¡Ay! Me remito, indudable: se trata de una cuestión de principio.

– si es así, Es inútil que le envíe una carta..

– Ya había escrito?

– aquí: Leerlo y tire hacia abajo.

– A'! me maravilla. Nunca he roto las cartas de los demás. Aquí está una carta, que probablemente entrará en el limbo de las cartas destinadas a no tiene ninguna respuesta.

– paciencia. Y ahora dime algo. ¿A qué hora vas al tren postal aquí?

– A las tres precisa.

– Estoy dos y media – dijo Mario, mirando el reloj. – para hoy, no hay más tiempo para configurarlo. Voy a poner la mañana.

– Sí, Sí, – respondió Federigo – puede configurar mañana, pasado mañana, ese otro, en una semana, en un mes… Por lo tanto tiene una carta de no urgencia.

– De ninguna.

– para obtener más… Voy a señalar que si la carta realmente Locales…

– Pero si te digo que no presionado!

– me refiero, que si la carta realmente Locales, Se tendría tiempo para configurarlo de nuevo hoy.

– Ven?

– Sería suficiente para enviarla a la estación. ¿Quieres que envíe?..

– Pone cuenta.

– ¿Por qué quiere para complementar conmigo?

– No hago cumplidos. Es una carta de los que no espere respuesta. El conjunto que mañana, o cuando voy a recordar – dijo Mario, haciendo el vago.

– Dame una carta – insistido Federigo. – Así que si sólo se, Te planteo un pensamiento.

– Dejar ejecutando: no hay prisa.

– Dame una carta. ¡eh! Francesco! – Y el criado apareció en la puerta.

– Porta inmediatamente esa carta a la estación de oficina de correos.

– Y el sello? – dijo Francis.

– ¿No ves que está dirigida al Ministro? Obtener un coche y darse prisa.

– Y si no lo hiciera en el tiempo?

– Dame ese, imbécil – Said Federigo, arrebatando la carta con la mano – para permitirle hacer, que sería capaz de perderla.

Y el marido de Clarenza tomó apresuradamente su sombrero y su paletot.

– Dónde ir? – preguntó Mario.

– Dejarlo para mí. A esta hora, Estaba listo-back. Si le sucede a llegar, mientras tanto, la Marquise Sorbelli, que espero, Estoy aquí en dos minutos.

– ¿De dónde Federigo? – Clarenza pidió a Mario.

– En la estación. Él quiso tomar para sí mi carta al ministro.

– Gracias Mario por su atención… no tanto para mí… En cuanto a mi marido. Ahora el hombre que ha hecho una fijación.

– buen hombre, que Federigo – dijo Mario, a partir de una entrevista confidencial y en voz baja con Clarenza, mientras que el Norina y Valerio discutían entre sí en la esquina opuesta de la habitación – gran hombre bueno que Federigo!

– Perla de un hombre! Para nuestra familia era algo más que un padre. en breve, es él quien piensa en todo, es él quien ha hecho un regalo a Norina, es el que guarda los estudios Carlo.

– excelente corazón!… Es una lástima que la figura tiene un poco’ vulgar… un po’ ordinarietta… el desprendimiento, mi Clarenza, entre usted y él. Se termina la hoja de camelia y delicado, de, Stem poco elegante alguna planta suculenta.

– Ahora es bien – Said Clarenza, suspiros.

– Parece imposible – Continuó el recuento – que una mano delicada y aristocrática, cómo su, Yo quería hacer una elección, así… curiosa.

– Te advierto, Mario, No tengo nada que arrepentirse! – Él respondió el otro, suponiendo un cierto aire de dignidad.

– Eso es una protesta noble! una protesta, lo cual es muchísimo honor de su carácter y su hermoso corazón. Ma ditemi olla de la ONU ', Clarenza, vamos aquí en privado y en la confianza: si ciertas cosas podrían ser hechos de nuevo dos veces?..

– Se… se… se… Prestando atención a si, Se tendría que perder sus rodamientos y decir un montón de scioccherie.

– Criatura divina! Y pensar que la Providencia me había puesto delante de los ojos la única chica, que podría haber sido el amor y la felicidad de toda la vida… y yo, imbécil!… han pasado dos años, y todavía no sé darme la paz. Recordamos Clarenza, de esos templos famosos?…

– Voy a recordar mientras que muy.

– Y esa famosa fiesta de baile?..

– incluso ese.

– malo! y además tienes que pagarme el corazón para decir que "el agua bajo el puente ya no muele".

– ¿No soy yo os digo que, es el dicho.

– ¿Cuántas veces he pensado en ti!… cuántas veces he visto’ mis sueños!…

– y Emilia? – preguntó Clarenza, para dar otro giro a la conversación.

– Porque la caridad, No hablo – dijo Mario.

– He oído que ya está negociando para la reconciliación.

– más, siempre! Entre yo y esa mujer no es una barrera infranqueable.

– ¿Realmente cree?

– Estoy seguro.

– pobre mujer! más imprudente, culpable. Credetelo, Mario, si hubiera sido de mí de pie en la región de Emilia, el Sr. George no sería DiCerto encontrado un área disponible en mi casa. Con me, no, y mil veces no! Acerca de distrito – seguido Clarenza, de pie – lo que piensa de la vecindad que se pretendía?

– un oasis, un nido encantada.

– su ventana, el jardín, sólo dos ventanas de mi; tantoché alzandomi, la mañana, Te puedo dar una buena mañana.

– Así que espero que pude, la voluntad… mientras que todo el mundo está durmiendo tranquilamente, Si desea buenas noches – dijo Mario, bajando la voz, y estrechar la mano Clarenza, con intención, como dicen en su etapa dialecto cómicos.

– eso es todo, – Said Federigo, volver a entrar en la habitación, todo camorrista – dos minutos más, y una carta fue dejado allí en su bolsillo.

– no está mal – soggiunse Mario, continuar haciendo los indiferentes.

– muy poco! – replicó el marido Clarenza. – Y la marquesa se ve?

– todavía no.

– Sería bueno que me faltaba. Yo digo la verdad, este dedo luego me legherei.

– La señora marquesa Ortensia, – dijo Bettina, apoyado por la puerta.

– Ah! derecho, me refería – respondió Federigo, satisfecho. – ¿Dónde pasaste?

– En la sala de estar verde.

– usted es el único?

– No, Es con el Sr. Leonetto.

– Parecía imposible – Comentó maliciosamente Norina. – ¿Cree que la marquesa puede salir de la casa sólo una vez sin llevar a Cherubino?

– excusa – Said Federigo, ajustar el pelo y el vestido, y saliendo de la sala.

– Bell'originale que Leonetto – Él respondió el conde – siempre la misma disipó.

– ¿Dónde has visto? – preguntó Clarenza.

– Lo conocí anoche en el Club.

– ¿Sabe usted quién se convirtió en director de la "Revista de la Provincia"?

– Me dijo que. Leonetto no es un arca de la ciencia: pero siempre se mantiene el espíritu joven.

– A mí, Siempre me pareció una buena caricatura – Valerio añadió, – Él tiene el deseo de hacer el desagradable, el espíritu fuerte, el enemigo jurado de matrimonio.

– Enemigo del matrimonio – Le pidió al Norina, reír, – yo, en lugar, Creo que si Dios no dará sus santas manos en jefe, Corre en este momento un gran peligro de convertirse en marido.

– realmente? – todos ellos exclamaron en voz.

– Hay algunos síntomas graves, muy grave! – Él continuó diciendo la hermana de Clarenza. – Por ejemplo, sé, que todas las horas que permanecen libres, Él pasa en la casa de las dos damas (momentáneamente, Lo llamaré) quien llegó a establecerse aquí por un mes, acerca, y se les recomienda a él.

– No sé el punto – Said Clarenza. – Son hermosas?

– La hija no es malo: noche, especialmente, sin mala figura. rubia, ojos azules, una hermosa carnato: una niña, en breve, a la apelación. Leonetto cápita Se un momento di qua, Prometo hacer cantar.

– el permiso se concede! – disse Leonetto, con el juego cómico y confidencial, entrar en la habitación.

– presentarse, scapato – Él respondió Norina – tenemos sapute hermosa sobre usted. ¿Cómo son los amores?

– lo que el amor?

– mente, no cometa el extranjero, Vengo para hacer el turco en Italia…

– en verdad, No entiendo…

– ¿Cómo está historia de amor con la persona rubio?…

– los amores? Ah! entiendo, signora Norina, que me calumnian.

– cualquier cosa.

– Se podría suponer que un hombre, me vienen, puede hacerse con una pasión por esa pobre chica?..

– Sé que sólo de vista, pero creo que una chica bonita.

– Un ojo del sol – Ella respondió en broma Leonetto.

– Imagínese que entre las muchas bellezas, también para el intercambio de un ojo.

– No es cierto! Los parsis Soy hermoso ojos.

– Me explico! el ojo izquierdo de la señora Armanda…

– Ah! Se llama Armanda?..

– provisionalmente!…

– Lo que el lenguaje demonios!…

– Estaba diciendo que el ojo de la señora Armanda es intermitente: intercambio solamente cuando el tiempo va a mutar.

– justo? – dando todo pedido de risa.

– Me imaginar sin mirar el termómetro, Yo sé de inmediato que el ojo, si el día siguiente, salir de la casa, Voy a tener que llevar un paraguas.

Otra carcajada general.

– tan cierto, Lo llamo el ojo-Réaumur!

En tercer lugar risa prolungatissima.

– Eres un gran Canzonatore – diseña la Norina. – pero la mente, amigo, que he visto la caída de’ más fuerte que tú.

– Es muy posible – Él respondió el reportero, mecedora en la persona – pero en cuanto a mí, créanme, así que no hay peligros: el diablo tentador me pierde la voluntad y el jabón. Entonces te diga otra cosa: La Sra Armanda, físicamente hablando, punto no responde a mi sueño, mi tipo de la mujer ideal. Me encanta la mujer más rápidamente omnipresente: el ojo negro; la fisonomía pallida y sofferente, los negros de pelo; y por encima, muchos de pelo.

– Él tiene un montón de pelo, La Sra Armanda?

– pobre hija! Tiene treinta y tres años y medio: cuarenta no lo entiende!

otra risa, en Coro.

– Por otra parte – reincorporado a Norina – Estamos de acuerdo que tiene un cutis hermoso.

– Esto es cierto! Se pinta con sabor.

– Que sepa con certeza que se pinta?

– Me parece que sí.

– todavía – Insistió en la viuda bastante – dura difícil de creer. De todas formas, Se debe aceptar que se pinta muy bien.

– Como una pintura de Tiziano – respondió Leonetto, con fingida seriedad. – Del entonces restante, Es una muy buena y muy buena fgliuola.

– Bravissimo. Ahora que ha demolido pieza a pieza, comenzar a hablar bien.

– la verdad, siempre la verdad!

– Usted hace una rabia!…

– Pero el elogio no ha terminado. Armanda es educada, de las buenas costumbres, un connpitissima la educación. Habla Inglés y francés perfectamente. Cuando está en el piano, Él tiene la gracia de Chopin, mano Fumagalli, la sensación de Dohler. Cantar cosas de Schubert y Gordigiani con una gracia sin igual. Byron sabe todo de memoria. dibujar, encajes, caballos de montaje… En resumen, te digo que el conjunto es una de esas mujeres poco cara que iba a dar mucho gusto mujer para mi hermano menor – si tuviera un hermano.

– Y a menudo se ve?

– La mayoría de los días. Su casa es para mí un pie en la tierra, un buen refugio de los problemas de la política…

– Y de la molestia de la Marquise Sorbelli.

– Porque la caridad, ¿Cómo sobre el plan, No te escucho. Tiene el oído por desgracia tan delicioso!

– ¿Tiene miedo, eh? – diseña la Norina, reír. – para obtener más, Te compadezco: la marquesa no es una mujer… Es un hombre!

– Ni siquiera es un hombre… – Leonetto respondió en voz baja – Es un dragón. Cuando la naturaleza de dicho bigote, dosent.

– Si vi sentí, Sería capaz de comerte!…

– amigo pobres – Mario broma interrumpido por un trueno – mancherebb'altro yo no te quiero yo tenía que encontrar el mal caso de ser tragado vivos!

– No puedo ocultar – dijo el otro – Me gusta tanto que hacer como Jonás en el cuerpo que la ballena.

– sobre – Said Clarenza – antes de tirar mentalmente Advierto, signor Leonetto, Hoy habéis de comer con nosotros. aceptar?

– Con todo el placer.

– Es un regalo que hago al conde Mario.

– También el tipo de cortesía, quella amabilissima Clarenza – Él respondió el conde, inclinándose galantemente.

– mañana por la noche, entonces, vamos a hacer un poco’ música. Guardaos, Leonetto, para no perderse, usted sabe que usted necesita, indispensable. Presento el primer tenor general de nuestra pequeña familia Filarmónica – dicho esposa de Federico, girando a Mario, y apuntando a la periodista.

En este punto, Oyó la voz grave y sonora.

– Aquí lo tienes – disse Leonetto, composición, ¿cómo funciona el estudiante cuando escucha el enfoque del educador. – recomiendo! me dejó placer no bromear…

– parece. estado tranquilo.

– La señora marquesa Ortensia – Said Federigo, la presentación de una sala de cuarenta matrona, vegeta, fuerte, colorido, como una maniobra de retorno de caballería oficial a caballo en la plaza de armas.

– Accomodatevi, marquesa – Said Clarenza, accennandole un sillón en las inmediaciones de la chimenea.

– Lo siento, pero no puedo evitarlo – dijo que el Sorbelli. – Os saludo y huir de inmediato. Tengo que hacer un bricciche mil: y antes de irse a casa, También quiero ir a mi amigo la marquesa de Santa Teodora. Me largo a conocer con precisión las causas reales de este pequeño escándalo.

– ¿Qué escándalo? – Le pidió al Norina.

– Ven! usted no sabe nada?

– nada.

– entonces, Te diré. Se dirigió a los planes de boda, ya combinado, entre Rodolfo y la hija del cónsul americano.

– justo? – Le pidió a Norina, con creciente interés.

– Me he hacerlo con seguridad.

– Y la razón?..

– Yo no la conozco bien, ma suppergiù, me la figuro. Rodolfo Ese tipo debe tener alguna amoretto clandestina… qualche'impegno… qualche misteriosa passioncella…

– Yo digo la verdad, No estaba esperando..

– qué?

– Que este matrimonio no se va a terminar bien. A veces ciertos presentimientos curiosa!… – visto el Norina, apenas ocultando una complacencia vívida.

– Por otra parte marquesa – Said Federigo, decisiones en el medio – a cambio de un matrimonio aguas arriba fue, Me complace notificarvene uno, combinado hace una hora! – y el marido de Clarenza mencionó la Norina y Valerio.

– excusa, veh, federigo – inmediatamente dijo que su hermana menor, si se dejara heridos – Yo creo que hay un poco más de’ demasiado. Quiero saber cómo se llama un matrimonio ya dispuestas?

– Y es quizás? – iglesias Valerio, a la que casi sacudió la voz.

– Perdón – Norina respondió en voz baja: – Es un matrimonio, que probablemente se combinará, pero por ahora no se combina. por favor, marquesa, darse cuenta de esta pequeña diferencia. estuvimos de acuerdo, Valerio?

– Estoy de acuerdo con todo lo! – dijo el otro; a continuación, murmuró entre los dientes: – También estoy de acuerdo que el primer universo tonto.

– y usted, signor Leonetto? – preguntó Clarenza, simplemente para pasear la conversación. – Quando ci farete mangiare i confetti di nozze?

Io marito? – Él respondió el reportero, arricciandosi i baffi e dando in una gran risata. – Io marito? Credo che la cosa sarà un po’ difícil. Per vostra regola, in questo mondo vi sono due istituzioni, che mi hanno fatto sempre paura: il matrimonio e il sistema cellulare! Tutte le volte che io penso ai poveri mariti mi vien fatto naturalmente di spargere una furtiva lacrima sulla loro sorte infelicissima. E dire che in America si è fatta una guerra ciclopica per l’abolizione della schiavitù dei neri, condannati alla coltivazione delle canne da zucchero e del cotone, mentre poi sul vecchio continente abbiamo anche oggi tanti milioni di schiavi bianchi, diseñada para cultivar su esposa, cultivo, credetelo un me, no es menos intenso que el de la caña de azúcar y algodón.

Todos se rieron de complemento.

– Sus exageraciones habituales – diseña la Norina.

– Sin exageraciones; Es una profesión de faith frank y leal. Siempre me ha gustado mi libertad, mi total independencia.

– Esto es muy cierto – dijo la marquesa Ortensia.

– Es una buena cosa – continua Leonetto, inflama cada vez – sentirse libre, como las golondrinas en el aire: sus propios amos, de su voluntad, sin depender de nadie, sin nadie que podemos mandar!…

– por lo tanto, Leonetto, Venir y quedarse? – Le pidió a la marquesa, interrompendolo. – Me marcho.

– Si no me necesitas, Me tratterrei para un cert'affare!… – rispose il giornalista con un pod’esitazione.

– Destino pura! – dijo que el Sorbelli, alzandosi e dandogli un’occhiataccia

Leonetto, che capì l’antifona soggiunse subito:

– A saber, marquesa, se mi permettete, vi accompagnerò fino dalla vostra cugina.

Per me, repito, fate pure il vostro comodoreplicò l’altra con un tuono di voce ugualissimo e tranquillo. – Io sono affatto indifferente.

– entonces, Leonetto – Said Clarenza, – rammentatevi che alle cinque precise andiamo a tavola.

Sarò puntuale, come il fato.

Siete a pranzo qui, Leonetto? – Le pidió a la marquesa, con flemma studiata, e guardando negli occhi il giornalista.

Ho avuto il gentile invito pochi momenti fa… – dijo el otro, dandosi l’aria della persona franca e disinvolta.

Ma oggi non potete! – insisté la Sorbelli colla stessa flemma e col solito tuono di voce.

– No puedo?.. – e Leonetto, imbarazzato, soffiava sulla felpa del cappello, per dissimulare la propria confusione.

Di certo, che non potete!… seppure non siete disposto a pranzare in due case, nello stesso giorno. Pensateci un pomeglio e forse vi ricorderete che mio marito, hasta hace dos días, Llamó por hoy en casa…

Leonetto estaba a punto de responder que no sabía nada: pero mira la marquesa fue suficiente para llamar su deber. De hecho, tartamudeó, imbrogliandosi…

– Sí, es cierto!… a saber, Se va a estar bien: pero veo que se me olvidó… ¿Qué quieres que haga? Son tan abstracto, que las comidas que pase por la mente, en cualquier momento.

– paciencia! – agregó la esposa de Federico, lo comprendió todo. – No quiero privar a la marquesa de una cena tan agradable. otra vez. Permítanme también no olvidar el favor de la mañana por la noche chiassata. Buscamos siempre, per cantare insieme il nostro famoso duetto dell’Italiana in Algeri.

Non dubitate, eccovi la mano.

Scusate se metto bocca nei vostri discorsiosservò la marchesa, stentando la parola, e volgendosi al giornalista, – ma mi pare che domani sera non sarete libero che tardissimo. Rammentatevi che avete preso l’impegno di accompagnarmi al ballo degli Asili infantili.

– Yo?..

– lata, lata! – ripeté l’altra, dandogli una occhiata d’intelligenza, che tradotta in lingua parlata, avrebbe dovuto dire: imbécil, rispondete a tono.

Non mi pareva

Povero Leonetto! Si vede proprio che la politica vi ha fatto perdere affatto la bussola. Quasi quasi comincio a pentirmi di avervi procurata la direzione della «Gazzetta della Provincia».

Saràcome voi dite… – rispose Leonetto, stringendosi nelle spalle -…pero juro por mi honor que no sabía nada… a saber, que me había olvidado!…

– por lo tanto? – preguntó Clarenza, aburrido de todo lo que la comedia.

– ellos dispiacentissimo – Él respondió el periodista, que la vergüenza se había convertido casi en rojo, – pero mañana por la noche no puedo… La marquesa me asegura que le prometí a acompañarla… la danza de párvulos…y la culpa es toda mía, si olvido…

– Damas y caballeros! – Said Sorbelli, despidiéndose, entonces él salió de la habitación, acompañado por Federico y Leonetto.

Mientras que el reportero se acercó a Norina, en el acto de decir adiós, este susurrada, sonriente – Es una gran fortuna, mi amigo, la de ser libre e independiente, como estas! por lo menos, Nunca hacer nada somos dueños de nuestro propio camino.

 

 

 

 

PARTE SECONDA

 

Ha sido un mes, dal giorno in cui Mario venne accolto in casa di Federigo.

Stasera si è fatto notte più presto del solito. Che ore sono? – domandò Clarenza alla Bettina che aveva acceso un gran lume a moderatore, in mezzo alla tavola.

Le cinque suonate orarispose la vecchia.

La Norina dov’è?

Credo, in camera sua.

– ¿Seguro?

– Me parece que sí.

– Senti, Bettina, fammi un piaceresoggiunse la giovine padrona, abbassando la voce e con tuono carezzevole. – Vai di là, e con qualche scusa accertati se la Norina è proprio in camera.

Appena Clarenza fu sola, cominciò fra sé e sé questo monologo:

Quand’è uscito di casa, or ora, mi ha fatto il solito segnodunque dietro la cornice ci dev’essere una lettera – (e dicendo così, voltò gli occhi verso un quadretto, chiuso in una cornice e attaccato nella parete di mezzo) -…ya, de estas cartas no quiero más… Es tan largo que digo… Este es el último curso. Cada vez que se montan en el sofá a hurgar detrás de ese marco maladettissima, m'entra fiebre… Si aunque sólo, miedo! Con un frugolo para el hogar como Norina, hay por descubrir, sin darse cuenta! Al menos se levantase pronto en el camino, que la hija bendita!…

– usted Sala – dijo Bettina, en voz baja, de nuevo en la habitación de puntillas.

– Es lo suficientemente… Quiero hacerle una broma. Usted puede ir.

Y Bettina salió.

– todavía, neppur'ora me parece ser segura para una buena – Said Clarenza, mirando aquí y allá con saber que cayó, – un poco, tener miedo de Norina: pero un poco hay que decir que también es la conciencia… il rimorso di sapere che faccio una cosache non è bella. Yo digo la verdad, io mi credeva più forteSe credessi alle streghe, dubiterei che mi avessero stregata! Meno male che si tratta di ragazzate, di cose senza conseguenzaEppoi non lo faccio per melo faccio per un altro, per dare a suo tempo una bella lezione a quel donnaiolo di Mario.

Intanto Clarenza, dopo aver dato un’ultima occhiata a tutti gli usci, che mettevano in sala, aveva abbassato il lume fino al punto di lasciare un fiochissimo barlume, ed era salita sul canapè.

Colla rapidità del baleno, ficcò una mano dietro al quadro, e prese un foglio che vi era nascosto: pero, quando fu per discendere, si spalancò improvvisamente la porta di faccia.

Scommetto che sei stata tu, che mi hai mandata la Bettina in camera?.. – gridò la Norina, a gran voz, que se parecía a una campana.

– A'?.. – Él respondió a su hermana, Permaneció en silencio en el sofá y le dio la espalda a la pared.

– Ante todo, Lo que no costassù aire? –

– nada… – Añadió otro, que no podía encontrar las palabras para responder. – El quería ver de cerca esta Niobe.

– Brava! Y para verla mejor han bajado el lumen.

– Lo que ha dicho Bettina?…

– Le dije que yo apostaría que era usted que me envió en la habitación.

– Bueno, Lo hice ..., yo personalmente: y por qué?.. – Said Clarenza, hacia abajo desde el sofá y va a subir la luz.

– Entonces me gustaría saber por qué ese idiota empieza a diplomático, el astuto, la misteriosa…

– No entiendo.

– imaginar, que ha dejado de latir en la puerta. ¿Qué desea?, me pregunto. nada, respóndeme, El quería saber si estaba bien. Entonces me comí la hoja, e inmediatamente dije: Aquí está bajo algo…

– E, Com'è naturale, se ejecutó inmediatamente puntillas… para ver… Pasando por… ¿Quién sabe lo que va a ser imaginado!

– ¿Qué supones m'immaginassi? Aunque – seguido saltar, con un risolino impertinentissimo – Realmente hizo un gran consuelo ver que te gusta la pintura, y para disfrutarlo mejor, También son capaces de montar en sillas y sofás, como los niños.

– Ah! si yo fuera una gran dama – respondió Clarenza, fingiendo no entender la ironía de esas palabras maliziosetta. – Ah! si yo fuera una gran dama, tappezzerei todas mis pinturas habitaciones.

– no me: la tela y satén tappezzerei. Es más limpio, y cuesta menos. Los ejecutivos del agrado de novia. Ti rammenti di quel Mosè sul Sinai, que nuestro padre tenía en el estudio? Yo también, cada mañana, antes del estudio abriría, avevo preso il vizio di montare sopra una seggiola per vedere il Mosè più da vicino. Ma sai perchè? perché dietro la cornice del quadro ci trovavo per il solito qualche lettera dimenticata.

Adagio un poco cogli scherzi, Norina – Said Clarenza, se agraven, – ti prego a credere che dietro la Niobe non c’era nessuna lettera.

Lo credo bene, e quand’anche ci fosse stata, tu avresti avuto abbastanza giudizio per non lasciarla lì col pericolo che andasse nelle mani degli altri!

Le due sorelle si guardarono in faccia: e dopo essersi squadrate ben bene da capo ai piedi, finirono tutte e due col dare in una grandissima risata.

A proposito dei propositi. E Valerio ha risposto? – preguntó Clarenza, per mutar discorso.

Volevo vedere anche questa che non rispondesse.

Alle otto precise sarà qui, per accompagnarci al teatro.

Povero Valerio: Es el chico bueno en este mundo.

– Es su deber, y nada más.

– Y no se ha decidido todavía?..

– No por ahora. No tengo ninguna prisa para casarse de nuevo.

– dime: spereresti por casualidad que el matrimonio de la persona – (Clarenza y acompañó a la palabra con un ojo curioso brillo) – ir aguas arriba por segunda vez?…

– No necesito confesar. Sólo digo que los casos son más leyes… y que mientras haya aliento hay esperanza. Lo vedesti sueros l'altra? Fue en una caja casi frente a nuestra, con todas sus futuros suegros… Nunca se levantó de sobre telescopios. Y esta noche también a la familia de consolas es, sin duda en el teatro: Martes y jueves nunca falla.

– Y lo invitas para que lo acompañe?.. Ah? déjame decirte; Es algo que no está bien y que hace gran daño. ¿Por qué más plana? ¿Por qué poner en el medio? ¿por qué hacer que hacer, a espaldas de él una figura pobre? ¿O sería mejor no hablar francamente y hacer su libertad?..

– usted es curioso! Estoy en lo que guardo?

– Vamos francamente; no faltará buena.

– Además, no es cierto CODEST. Para amar, Lo amo…

– Sí, Sí; pero no es tan bueno, Quiero decir que me gusta

– Tienes razón: Es otro pozo… por ejemplo, el tipo de lo que se quiere Frederick.

– Norina! – Said Clarenza, haciendo el ceño fruncido – Cuenta que una vez por todas; esto no se hace chistes.

– calma, Clarenza, calma.

– Hay poco que se calmara. Otro discurso similar, y nosotros nos guastiamo para siempre; o fuera de tu casa, o fuera yo.

– Vieni qua da Envíenme SII buonina – Él respondió el otro, pasando su brazo cariñosamente alrededor de la hermana. – Perché ci dobbiamo guastare? Perché s’ha da far la commedia, quando siamo a quattr’occhi? Pensaci un poco sopra e rispondimi; credi tu che per due donne come noi, colle idee e col carattere che abbiamo e con l’educazione che ci hanno dato in casa, credi tu davvero che Federigo e Valerio fossero gli uomini più adatti per essere i nostri mariti?

Non ti occupare di me; parla piuttosto per conto tuo.

– Bueno, parlerò per conto mio e ti confesserò francamente che può darsi benissimo che io finisca collo sposare Valerio: pero, Valerio non è il mio ideale.

Dicevi lo stesso del tuo povero Ernesto. Me lo ricordo come se fosse ora.

Ernesto era un angiolo: ma bisogna convenire che aveva un gran difetto: un difetto insoffribile. Impiegato fin da ragazzo ai telegrafi, Había atacado el vicio de su empleo. Él hablaba muy poco, y cuando él dijo algo parecía sentir un telegrama. Siempre recuerdo aquella famosa noche cuando él me hizo su primera declaración. "Señora Norina", dijo, "Te amo; Soy honesto: telegrafista; accasarmi resuelta. Quiero saber sus intenciones ». Lo que es una broma! Siempre que esperaba que dijera "pagado respuesta!».

– povero Ernesto! ¿Cómo murió joven!…

– mientras demasiado! pero era tan infeliz! Del resto, Sí: Si tuviera que elegir la amante, No me da vergüenza decir, Yo elegiría para su marido a un hombre como el Marqués de Santa Teodora. algo’ scapato, un po’ leggero, un po’ rompicollo!… pero tan agradable. Non ti pare che abbia molta somiglianza coll’Artagnan dei Tre Moschettieri?

– cuevas; todos los gustos son gustos!… – Said Clarenza, encogerse de hombros.

– y esto – Añadió otro – sia detto per conto mio; ora poi per conto tuo ti dirò

Non voglio saper nulla!…

– federigo, sin lugar a dudas, è la più brava persona

Basta.

Ma per te, per il tuo carattere ci sarebbe voluto

Basta, ti dico.

Ci sarebbe voluto un uomo del genere

Basta! basta! basta. Mi sono spiegata, sì o no?

– eh! quanto chiasso. Non aver paura, non ti dico altro! – e andandosene, borbottò fra i denti «Son venuta qui con un mezzo dubbio, e me ne vado con una mezza certezza. Meno male che ho pensato a rimediarci per tempo!…».

Che la Norina si sia accorta di qualche cosa? – domandò a se stessa la Clarenza, quando rimase sola. – Non ci mancherebbe altroHo addosso una smaniauna inquietudine, che mi fa battere il cuore e le tempie! Ma perché non piglio una buona risoluzione per tempo? Tant’è: oramai ne son convintade è più forte di me… quel diavolo tentatore esercita sul mio spirito una malìa irresistibile. Non sono più padrona di dirgli una parola o di guardarlo in faccia, senza sentirmi il viso che mi prende fuoco. Quando è in casa, non vedo il momento che vada fuoriQuando è fuori sono agitata, pensierosa, di malumorefino a tanto che non è tornato a casa…Infame d’un uomo!… eppoi ha il coraggio di lagnarsi di Giorgio, perché tradì l’ospitalità dell’amico! E lui non farebbe anche peggio?.. Pero… ma c’è un caso, signorino bello; io non sono l’Emilia! oh! si persuada pure che io non sono l’Emilia. mente, animo. Qui ci vuole una gran risoluzione: una risoluzione eroica, y sin poner el tiempo en el medio. Intanto cominceremo dal bruciare questa lettera, senza leggerla. Ho fatto male a leggere le altrema questa deve andare sul fuoco.

E a Clarenza si voltò risolutamente verso il caminetto, e fece l’atto di gettar la lettera: ma poi si trattenne, pensando:

E se sentissero l’odore del foglio bruciato? La Norina è così sospettosa! Dio, che cosa penserebbe. È meglio strapparla, Sí: è meglio strapparla… eso es todo: così non ci si pensa più!

E la lettera, divisa in due pezzi, rimase fra le dita della Clarenza.

Mi dispiace di non aver guardato la data. Voleva almeno sapere se la lettera era scritta d’oggi o d’ieri. Guardiamo se fosse possibile di raccapezzare il giorno.

E così dicendo, riunì alla meglio insieme i due pezzi lacerati della lettera.

Mientras Clarenza buscó con los ojos de la fecha, Fue el hecho de descanso para los ojos de estas palabras:

– "Adorado Clarenza!».

– "Adorado"!… impetuosa, que no es nada. Es la primera vez que tome conmigo tal confianza. Y aquí lo que dice?

– "Estoy cansado de verme tratado tan cruelmente".

– Si está cansado, tanto mejor: Yo también estoy cansado, y así nos encontramos en completo acuerdo. Pero la fecha? Es una hora busco la fecha y no encontrarme. Vemos un poco -. Y Clarenza continuó fluyendo con la letra ojo, y, con agitación visible, leer entre los dientes:

– "Estoy cansado de ver me trató con crueldad. He suplicado mil veces para conseguir que diez minutos… a sólo diez minutos de la libertad, para una conversación íntima…».

– cuco! – Hecho Clarenza, interrompendosi – No estoy Emilia! querido Conde, esta vez te equivocas – luego continuó leyendo.

– «Clarenza! Si bien es cierto que usted no sabe cómo organizar estos diez minutos de libertad, Sugiero que me voy a dejar. Esta noche se establece para ir al teatro. No se podía salir de su hermana para ir a buscar una excusa para quedarse en casa? dubitereste tal vez me? Creo que merezco su confianza, y de hecho es un acto de fe que te pido. Si me niegas, Yo no soy digno de permanecer una hora más en esta casa, y juro a Dios (que ve la inocencia de mi intención) Les dejo esta misma noche '.

– Dios quería – Said Clarenza, arrojando las piezas de la carta en el fuego. – O eso es lo que estaré fuera de peligro! Así que se puede recuperar la paz y tranquilidad, he perdido. Pero si realmente se mueven? Voy a tener que sentarse en su promesa, su juramento? No, no: la evitación de arrepentimiento, es mejor que nos ofrece conmigo e inmediatamente.

Y sonó el timbre.

– ¿Dónde está el jefe?

– Está en su estudio con el Marquis Sorbelli – Él respondió Bettina.

– Qué hacer?

– Ellos gritan y gritan como dos calandras.

– Bueno: cuando han terminado el grito, Usted dice a Federico que pase de mí: Estoy totalmente necesito verlo: a entender?..

– buenas noches, Clarenza – Said Federigo, entrar en la habitación, con el sombrero en la cabeza y el paletot poner en él, en el acto de salir de la casa.

– Sólo tú! ¿Dónde vas con tanta prisa?

– Allí abajo, carro, Marquis Sorbelli, esperándome. Le prometí que se lo presentara esta noche en nuestro Comité de Elección poco. Y usted y lo que haces Norina? Por lo tanto, ir al teatro?

– Creo que sí: Valerio menos prometió a recogernos.

– ¡Ay! Si te ha prometido desde luego no faltan.

– Quería decirle algo.

– Dopo il teatro, con su permiso. Por ahora no me está esperando el Marqués, y yo no quiero esperar. Es algo urgente.

– Me apresuro en dos palabras. Es esencial, absolutamente esencial que Mario mañana para ir de nuestra casa.

– Clarenza! quizás habría algo? – preguntó Frederick, turbandosi y mirando a la cara de su esposa.

– Sr. Marqués espera – dijo Bettina, apoyado por la puerta de la habitación.

– Voy. Clarenza dime todo lo francamente.

– Y por qué hacerlo alarmas.

– Pero entonces, lo que era?

– nada, nada, la gran nada.

– Quiero saber todo.

– Y te cuento todo. In questa casa ci sono due donneche non sono né vecchie né brutteIl paese è pettegolo: e io non voglio ciarle intorno casa.

– dime… forse la Norina?..

Io ti ripeto che non voglio ciarle: e Mario, al più tardi domattina deve uscire di casa nostra.

Bisognerà dirglielo con buona maniera.

Con buonissima.

O non potresti dirglielo tu? – domandò Federigo a sua moglie.

– no me!

Ma chi è che ha messo Mario in casa nostra?

– Yo.

E tu, entonces, licenzialo.

Nossignore: è una parte che tocca a te.

Ma perché tocca a me?

– ¡Ay! bella!… parlaperché tu sei il marito.

– Clarenza!

– ¡Ay! en breve, quando ti dico che non c’è e nulla, mi par quasi un’indiscretezza quella d’insistere!…

– paciencia! la parte da doversi fare è un podura, e l’avrei ceduta volentieri a te: ma se la ho da far’io, la farò io. È urgente di molto?

Se si potesse, mejor esta noche: se no, mañana sin duda.

– Sr. marqués!… – dicho Bettina mirando de nuevo a la puerta.

– Tiene razón: Ahora estoy; dime Bettina: Sr. Mario está en casa? – preguntó Frederick, con la que la prisa agitada de un hombre, que quiere destacarse un pensamiento, antes de salir de la casa.

– Sr. Mario se fue a las dos – dijo Bettina – y nunca regresó. Han venido para advertirle que era su tío, y que se alojaba en el Locanda Maggiore.

– su tío? – respondió Federigo; – Por lo que el ministro está en la ciudad?

– par sí – Said Clarenza.

– ¿Sabe si Juan nunca recibió respuesta a esa famosa carta?

– Creo que no.

– La primera vez! su ser querido! – -gritó Federico, reír con sus dientes. – Yo le dije: bada Mario: no enviar esa carta: Voy a burlan. Nossignore: Que quería enviar a la fuerza. Usted recordará que se recomendó a mí, ¿por qué a él a la estación del poste all'uffizio. Por otra parte, mejor así: si por desgracia, el tío Ministro, se contentó sobrino, Hoy me gustaría encontrar en una vergüenza curiosa.

– en lo?

– Usted va a entender bien, que debemos, Me rimandassi vuelta Croce!

– Uhm!… tal vez no!

– tal vez, Sí.

– tal vez, no.

– Hay tal vez tomando, cómo mia: o somos hombres, o somos chicos…

Basta, basta; el resto me sé de memoria – Said Clarenza, perforado.

– Es una cuestión de principios…

– Si te digo que sé que el resto.

– maestros, padronissimi, que’ Señores del Ministerio de tenerla conmigo…

– Si has seguido un poco más, Me marcho.

– Del resto, – Said Federigo, saltando de una tangente, – Siento que este despido de Mario, es de tal urgencia: caso diferente…

– caso diferente, a saber?

– otro caso fue una cuestión que en dos o tres días, a lo sumo, Él se derretiría de sí mismo.

– Es decir?

– Mario en dos o tres días si se va sin duda.

– Y a dónde va?

– Probablemente dejará para un largo viaje a través de Alemania.

– Solo?

– No, con su esposa.

– Ven! coll'Emilia?.. desaparecer misteriosamente; pero esto es una broma – Said Clarenza, reír.

– No es broma: es la historia.

– O que no ha hablado de separación?..

– Pero esa separación! si os digo que todo lo que el ruido no era más que una broma Mario!

– Así que mi marido y la mujer están en la forma prevista, sentarse?

– Todo sobre mi! En estos veinticinco o treinta días, Tenía una correspondencia muy activa con su madre y coll'Emilia.

– Bravo de verdad? y usted no me ha dicho nada? – Said Clarenza, ocultando apenas rabieta, que tenía la sangre.

– Tenía el sello de la confesión, Mario me había hecho jurar que las conversaciones de reconciliación seguirían siendo un secreto entre los dos!

– Senti! me sentí! – respondió Clarenza, con una sonrisa de burla, – Así que el Sr. Mario quería que era un secreto a todos?

entonces, cambio de tono, seguido:

– En cuanto a ti, déjame decirte: que hizo mal en el medio entra en este lío.

– Porqué Es Eso?

– ¿Por qué un hombre prudente nunca se pone en la boca entre el marido y la esposa chisme… si ellos estaban estropeadas, tanto peor para ellos: Tenían que pensar en defenderse.

– No te lo creo tan malo.

– No estoy mal: Creo que en lugar de tener alguna’ Además de juicio para los que no tienen ninguno! ya, Puedo ver que será una falsa reconciliación… En un mes, a lo sumo, lo hará de nuevo: y quiero darle el largo.

– entonces, Espero que no. En estar en medio de este asunto, He llegado a la conclusión de que esos tipos, después de todo, Ellos quieren tratar bien.

– pobre Federico! ingenuo como usted está en su edad!…

– Amante ingenua que me diera todo lo que quiera. Yo, sin embargo, Vi todas las cartas que se intercambian entre marido y mujer, en los últimos días, y les aseguro que creo que son en el amor, peor primero!

– realmente? Y cree que nosotros serio? cuevas; es muy posible que Emilia está en el amor de nuevo! Yo no digo que no; pobre chica, Tiene un carácter tal luz!… pero en cuanto a Mario, Dudo… oh! Dudo.

– Incluso Mario está en el amor, creer!

– Mario, no.

– No? y ¿cómo lo sabes?

– Lo so… porque sé…

– A saber?

– Me dijo que.

– de? y por qué te dijo?

– Oh bella! Me preguntaba por qué lo hizo.

– A decir la verdad, Creo que una pregunta un poco’ indiscreto.

– A mí, en lugar, parece muy natural.

– Bueno, Si usted quiere saber cómo todos, Mario le dijo una mentira.

– Hablaremos de ello en el momento.

– ¿Quieres una prueba más nuevo? Imagine que Bettina me dijo que ayer por la mañana, siendo repente entra en la cámara de Mario, Lo encontró con la mano de su esposa, cubriéndolo de besos.

– imbécil!… afectado… – Hizo la Clarenza con una gracia inefable de náuseas y pesar. – Ciertos svenevolezze en un hombre que no puede sufrir… y luego… queda por ver si ese era realmente el retrato de su esposa.

– para CODEST, Ciertamente era. Tanto es así que, según dijo Bettina: "Qué hermosa es la esposa del Sr. Mario! Todos por igual la señora Clarenza!…».

( – Era mi retrato! gran imprudente!… – Federico pensaba dentro de sí su esposa, cara sonrojada; luego se pasó a decir). – Y cuando esta reconciliación se llevará a cabo?

– En dos o tres días. Emilia escribió que nos permitirá saber, por medio del telégrafo, el día exacto y el tren con el que llegan a la estación.

– Espero que la posada anderanno…

– Es probable.

– No es probable, o poco probable. Que quede claro que en la casa no los quieren… ¿Usted entiende?.. Y los términos de este acuerdo?

– En toda la simplicidad. Ni una palabra, ni siquiera una sola palabra acerca de. la pareja, reunidos en la estación, que abbraccieranno, y bacieranno…

– buscar!… buscar!… muy querido!… ¿Quiere que le diga? Ciertos giuccherie casi me enfermo!…

– Cuando hayan terminado todos los trámites de la pena, Se conservarán medio día, sólo para tener tiempo para hacer los troncos y tomar el vuelo a las regiones del norte. Se establece y mutuamente de acuerdo en que la peregrinación, all'estero, no debe durar menos de un año.

– un solo año?..

– un solo año: por lo que es fijo, por la sencilla razón de que el mundo, lo que es el lenguaje de memoria a largo y corto, tienen un montón de tiempo para olvidarse de todo.

– Y si Mario no quería dejar?.. – preguntó Clarenza, Él se ríe como un loco; a fin de no ver las lágrimas, en sus ojos.

– CODEST es una idea – Said Federigo.

– Un'idea! Es fácil decir una idea… quién sabe: a veces los hombres son tan caprichoso:…

– Lo sentimos veh, Clarenza: pero si es, a sí mismo en la persona de Mario, que ha puesto esta condición, el viaje de un año!

(- Infame:… – dientes masculladas Clarenza – y que le gustaría que esta noche esperando en casa… Guai a él, si sucede antes!).

– Sr. Marqués Sorbelli… – dijo Bettina, casi mortificada tener que repetir la misma cosa.

– pobre marqués! Tiene un mil, dos mil razones. Y ahora estoy viniendo… – y Frederick, diciendo esto, Fue a encontrarse con gran prisa y el sombrero paletot, que, durante la conversación, Se había puesto sobre la mesa de un medio.

– Oye, ven aquí un momento! – agregó su esposa, manteniéndolo durante un brazo.

– Déjame ir.

– Pensé en una cosa.

– ¿Qué?

– Dado que este es ser paciente durante tres o cuatro días todavía, Creo que sería mejor esperar y no decirle nada.

– Bueno, esperar… Lo hago su camino… callar! Si no me equivoco, Se trata de Mario: su voz es sin duda.

– mente, federigo – Said Clarenza, quería estar solo, – Nunca esperar que el pobre Marqués.

– me apresuro. Yo digo una palabra a Mario, y correr.

– usual. Déjame que te diga: Creo que una gran falta de educación para obligar a una persona decente, come il marchese Sorbelli, a farti quasi il servitore.

Non te ne dar pensieroreplicò Federigo sorridendo. – Il marchese per ora è candidato; tocca dunque a lui a fare il comodo mio; quando poi sarà deputato, non dubitare, che toccherà pur troppo a me a fargli l’anticamera.

Sei un grand’ostinato. Bueno, se non vuoi andartene tu, me ne anderò ioe la Clarenza uscì dalla sala, che aveva un diavolo per capello.

Che c’è di nuovo? – domandò Federigo a Mario, con una curiosità infantile.

C’è qualche cosarispose Mario, sonriente – e avevo quasi paura di non trovarti in casa.

Qualche cosa di premura? Ha scritto l’Emilia?

– No. Dall’Emilia oramai non aspettiamo altro che il telegramma dell’arrivo: c’è un’altra notiziala sai?

– ¿Qué?

È arrivato mio zio.

– Ah! è arrivato?.. – agregó Federigo, indiferentemente.

– Usted no sabe nada?

– nada. Por otra parte, interés que desea tener para mí la llegada de un ministro? entre mí y los hombres del Gobierno, Hay un océano de la mitad.

– Porque la caridad – dijo Mario, bromas – no hablamos de los océanos! Me encontré con algunos océanos, en la política, que se rasciugati en cualquier momento, y se han convertido en las muchas corrientes que pueden ir en la tierra seca. Como se puede figurativamente, Mi tío no respondió a este escrito…

– Era fácil de adivinar.

– Por otra parte, respondió con el hecho.

– Por el mero hecho? a saber? ¿Qué quiere decir?..

– Sr. Marqués Sorbelli… – Bettina susurró, en voz baja, más cerca de su amo.

– gran tomadura de pelo! Dos minutos y salir rápidamente.

– Dice lo que no quiere esperar – agregó en voz baja la solterona.

– Lo que si se van, entonces! – respondió Federigo; luego girar a Mario:

– por lo tanto, que me contaste?..

– He dicho que el ministro me entregó un sobre para usted.

– Un paquete para mí?.. No sé de tener que recibir ningún paquete desde el Ministerio.

– mi querido; Embajador no lo lleva – Y, diciendo esto, Mario sacó del bolsillo un fajo, y se la entregó a su marido a Clarenza, il quale, flotando por encima de los ojos, Ella lee con voz casi temblando: – "A Knight Federico Fabiani". Ah! finalmente!… – -exclamó Federico.

– A saber?

– me refiero – dijo el otro, apenas conteniendo su emoción. – Es decir, finalmente, que tenía que pasar con él, incluso este mal. Mario? Sea paciente si te digo. pero me hizo una mala broma.

– mi querido: No lo haré por mi culpa.

– ver algunos’ la vergüenza que has puesto. Usted sabe muy bien que yo soy un hombre lógico, resultando en un hombre…

– Bueno.

– Bueno, Yo no aceptaría una distinción, que viene de un Ministerio, Siempre he luchado.

– Si no desea; y rimandala.

– posponer! Es obvio. Y su tío?.. es una agradable y buena afrenta, Me gustaría hacer con él.

– Si yo fuera usted, Yo no tendría tantos aspectos; Me refiero a los cruz, y feliz noche.

Federico era silencioso y distraídamente, durante dos minutos: entonces, girando a su amigo, preguntó en voz baja:

– Cuéntame un poco: como es costumbre en estas circunstancias desafortunadas? Utilice escribir una carta de agradecimiento?..

– Para el habitual, Sí.

– pero yo, se entiende que no responden nada – Said Federigo, hinchazón de la voz.

– derecho absoluto – rispose Mario, que comprendía la debilidad de su amigo. – Nadie te puede obligar a hacer algo contra su conciencia.

– A lo más que pudiera responder dos versos… sólo dos versos de los trámites… sólo para hacerle saber que he recibido el sobre.

Basta, y no hay más que suficiente.

Frederick fue a la mesa media, y tomó una hoja de carta, y antes de postoselo, dijo Mario:

– ¡Hágame un favor: hacedores de ciertas cosas… dicta estas pocas palabras. Seamos claros: liberalissime palabras y sin una sombra de la adulación.

– el hombro de Pur, y escribir – dijo Mario, acercarse a la chimenea; y en voz alta, Comenzó a dictar: – "Señor Ministro".

– "Sr.…"Dime un poco – Se preguntó el otro, levantar la cabeza y parar de escribir – sería mejor para darle un poco’ d’excelencia.

– Haga usted: pero la frase "Señor Ministro," es mucho más franca y desinhibida.

– Es cierto; pero los ministros, credilo un yo, mantenernos excelencia: a saber ciertas cosas. ¿Quieres hacerlo a mi manera? Vamos a darle de 'excelencia.

– Vamos a darle de’excelencia – soggiunse Mario, reír: luego continuó a dictar: – "Soy sensible al honor…».

– Que "sensible" parece un poco’ corto – Said Federigo. – Si ponemos en su lugar "sensibles?».

– Tienes razón. "Muy sensible" es más largo. Por lo que se inicia mucho: «Sono sensibilissimo all’onore…».

Onoreonore! – Murmuró entre los dientes Federigo. – E non credi che sarebbe meglio detto «all’alto onore?».

Alto? in questo caso mi pare un vocabolo un potroppo ampolloso.

Ampolloso, no. Anzi mi pare un vocabolo comunissimo e che si adopera continuamente. Diffatti si dice «alta stima» e alta considerazioneanche quando si scrive per non dir nulla.

– Veo, mi amigo – dijo Mario, annoiatoche ne sai più di me: dunque scriviti da te la tua lettera: y además, se credi, gliela posso portar io.

Mi farai un vero regalo – Él respondió Federigo. Quindi scrisse la lettera in pochi minuti, la chiuse in una busta, y, consegnandola al conte, gli disse con un tuono di voce cupo e malinconico: – Ora ho bisogno che tu mi dia una prova di vera amicizia.

Parla.

Tu sai il peso, che io ho sempre dato a questi gingilli, a questi giuocattoli da fanciulli

– Lo so! lo so… – interruppe l’altro, ridendosela sotto i baffi.

– Aún: vorrei che questa cosa restasse un segreto fra noi due: che non la sapesse nemmeno l’aria. Che vuoi che ti dica? Sento qualche cosa qui che mi ripugna – (e si toccava lo stomaco dalla parte del cuore). – Capisco che l’uomo è un animale di abitudine, e che in questo mondo ci si avvezza a tutto: pero, ora come ora, Yo digo la verdad, sento che non saprei rassegnarmi a sentirmi chiamare cavaliere.

Intendo benissimo la tua ripugnanzaed eccoti la mano. Giuro solennemente di non parlarne a nessuno.

Siamo intesi: a nessuno!

A nessuno!

Clarenza entrò in sala: forse credeva di trovarvi Mario solo: ma visto che c’era anche Federigo, rimase piuttosto male; e voltasi con garbo dispettoso verso il marito, Dijo:

– Ven? sei sempre qui?

Sempre qui! – dijo el otro, senza alzare il capo, e accompagnando la risposta con una specie di sospiro.

– Lo que tienen? ¿Qué le pasó?

– nada, nada.

– Puedes decir, Mario; ¿cuál ha sido? – preguntó Clarenza, un poco preocupado.

– repito, que no había nada – -gritó Federico, enojarse. – Una de mis fortunas habituales. mirar! – y, en relacionar este, sacó de su bolsillo el sobre del Ministerio, y él pasó a manos de la esposa.

Clarenza echó su dirección de ojos: y después de haber dado la procedencia, y después de leer la sopraccarta "en Cavalier Federico Fabiani 'le entregó la carta a su marido, exclamando con cierto consuelo:

– ¡Ay! gracias a Dios! Por último se le alegra!

– me alegro? yo? el hombro de Pur, lo has adivinado.

– En cuanto a mí, decimos sinceramente, Estoy muy feliz.

– Todas las mujeres iguales! – Said Federigo, hinchazón de la voz. – ¿Tiene un tocador que pasa cualquier grado. para obtener más, Clarenza, entenderme bien. Te advierto de una vez por todas. Saber que esta cosa tiene que seguir siendo un secreto entre los tres – (accennando anche a Mario). – Dunque bada bene di non lo dire a nessuno! A nessuno, e specialmente a quella ciarliera della Norina.

Signor cavaliere, i miei rispetti – diseña la Norina, saltando in sala, e inchinandosi comicamente dinanzi cognato.

– Ah! Norina! – respondió Federigo, facendo l’impermalitoquesta tua indiscretezzaquesta tua smania di ficcare il naso dappertutto mi comincia a seccare. Con una donna, venir te, fra i piedi. Es inútil en una casa hay Sieno las puertas y puertas.

– innecesario?

– inutilissimo. Debido a que al menos me sentí siempre dicen que las puertas se hicieron con el propósito de evitar que otras personas que saben lo que queremos puede no saber.

– También es una idea MAL – reincorporado a Norina, reír. – No todo el mundo piensa lo mismo. Yo, por ejemplo, Siempre he creído que las puertas se hicieron sólo para ser capaz de escuchar lo que otros dicen. Es una opinión como la suya, y debe ser respetada.

– No es lo que estamos hablando más para hoy. Te advierto de la obligación de confidencialidad: y nosotros no decimos a nadie! cualquiera. sobre: pero el Marquis Sorbelli siempre me está esperando abajo? Nos sentimos un poco.

Y Frederick sonó la campana.

– Ella jugó su, Sr. Frederick?. – dijo Bettina, entrar en la habitación.

– Brava, Bettina! Por eso me gusta: Llámame siempre Federigo.

– O ¿De qué manera lo llamas?

– Guai a te, Si una vez, una volta sola, ti scappa detto cavaliere.

– Ven! como! – gridò la vecchia cameriera, tutta allegrache è stato fatto cavaliere, lei? l’ho caro davvero! era tanto, povero padrone, che se ne struggeva!…

Mi struggevo, un corno! Non discorrer tanto, e guarda piuttosto a quel che ti dico: ti ripeto dunque che io mi chiamo Federigo, che voglio esser chiamato Federigo, e in casa mia non ci debbono essere né cavalieri, né commendatori. Dillo subito anche a Francesco e al cuoco.

Non dubiti, signor cavaliere.

– suficiente. Volevo ora domandarti una cosa; il marchese è partito?

Sarà quasi una mezz’ora – dijo Bettina. – Soffiava come un istrice. Se sapesse quante cosacce ha detto!…

Contro me?

Contro lei!

Bravo signor marchese: faremo i conti a suo tempo. Lo aspetto, all’urna, non dubiti, lo aspetto all’urna! Curiosi questi nobilucci di vecchia data. Perché hanno un podi titolo, encontrado entre el hogar telarañas, el par a ser Dios sabe que!… me Quant'a, por ejemplo, baratterei no es mi modesta cruz de caballero con todas sus escudos de armas: Estoy en lo correcto?..

– santo! – soggiunse Mario; – dime algo: y ahora, a qué lado se le dirige?

– lo que se pregunta? – Él respondió Federigo, mirando el reloj. – Es mi tiempo: yo, según mi costumbre (Ahora hábito de diez años), Appiani que ir a casa y hacer mi juego de ajedrez.

– No se puede dejar que por una noche? – Le pidió al recuento.

– no se pudo: Estoy seguro de que esta noche no pude dormir.

– Ocultar Ti, Lo siento.

– ¿No le molesta? y por qué?

– Debido a que el ministro querría verte.

– Yo?.. – preguntó Frederick, a las que el contento excesiva y repentina envió una nota de falsete.

– Te in persona. Y añadir que me había prometido que lo acompañe esta noche!

– Heriste… a saber, No digo que haya hecho mal… pero, en breve, ¿qué es lo que quiere de mí el señor Ministro?

– Non lo so!

– El recuento no sabe – interrumpido Clarenza – pero es fácil suponer. El ministro sabe que usted es un buen hombre, un hombre honesto, una persona muy influyente… y es natural querer conocerlo personalmente y la mano se mantiene.

– demasiado bueno, Sr. Ministro: pero yo no voy allí! – Said Federigo, haciéndose pasar por hombre inflexible y resuelto.

– paciencia! – dijo Mario, haciendo el acto que ya no insisten.

– Yo te ruego, por otra parte, para hacer que mis disculpas.

– No hay necesidad de pedir disculpas. Usted tiene sus razones para no querer venir, sólo así!

– ¿Y por qué no se va? – preguntó Clarenza, los cuales lamentaron este marido terquedad extraña.

– ¡Ay! bella! No voy allí, porque no me conviene. Es una cuestión de orgullo de carácter y sentimiento de su propia dignidad, e le donne non possono intendere certe cose.

Io ti comprendo benissimo! – dijo Mario, soffiandosi il naso, per tappare una risata insolentissima.

E tu, quando ritorni da tuo zio?

Ci ritorno subito: appena che esco di qui. Intanto gli porterò la tua lettera e gli farò le tue scuse.

Se mi aspetti due minuti, possiamo fare un pezzo di strada insieme.

Ho fretta.

Due minuti soli.

Ti prego dunque di far presto.

Il tempo che ci vuole, per cambiarmi questo soprabito, che comincia a essere un potroppo grave per la stagione.

E Federigo uscì dalla sala.

Ditemi, Mario, e vostro zio si trattiene molto? – preguntó Clarenza, tanto per dir qualche cosa, e per dissimular la sua stizza per la Norina, che si ostinava a non volersene andare.

Mio zio parte stasera col treno delle otto e mezzo per San Giusto.

– Senti!

– E, probabilmente, io gli terrò compagnia.

Partite anche voi?.. – chiese Clarenza, strascicando la voce con un podi canzonatura.

Non è punto difficile.

E quando sarete di ritorno?

– quién sabe. Non lo so nemmeno io. Dipende tutto da una risposta, che aspetto… – dicho, guardando negli occhi la graziosa moglie di Federigo, quindi soggiunse subito, per non dar tempo alla Norina di fantasticare:

E queste due belle signore vanno poi stasera al teatro?

– Sí – Él respondió Norina. – Aspettiamo giusto il signor Valerio, il quale ha promesso di accompagnarci.

C’è una bella commedia?

– No sé realmente: Voy al teatro, para ir al teatro.

– Y voy al teatro no quedarse en casa – soggiunse Clarenza, poco hincapié en las últimas palabras.

– Apuesto a que tienes alguna’ miedo de estar solo en casa? – Le pidió al recuento, sonriendo con la intención.

– Lo has adivinado! Tengo miedo de aburrimiento. Tres horas de soledad son demasiado largos. Lo que tienes ahora, Mario?

– Los ocho cercana.

– Si quedarse un poco más largo, perder el tren, y no se puede acompañar a su tío.

– Aspecto de ese hombre bendito Federigo… ¡Ay! Pero hay un montón de tiempo: el tren debe ir a las ocho y media, y siempre ralentiza nueve o diez minutos…excusa, La Sra Clarenza: y por qué te ríes?

– Me río para ver Mientes tan en serio.

– A saber?

Per vostra regola, no te dejará esta noche!

– Juro parto. Le prometí a mi tío. y por qué, discúlpeme, Debo decirle una cosa por otra?..

– O San Giusto! – seguía diciendo Clarenza, guffawing de una risa forzada. – mirar, precisamente!… Y ¿qué vas a San Giusto?..

– Yo allí un poco affaretto.

– No es cierto.

– Lo sentimos Clarenza: pero ¿por qué me da la mentira?

– No doy ninguna mentido: Me acaba de decir que no es cierto! – respondió Clarenza, que, involuntariamente, Se había convertido en serio y casi rencoroso.

– El Sr. Leonetto! – dijo el periodista, mirando hacia fuera en el pasillo, y anunciándose.

– ¡Ay! que este milagro es? – Le pidió al Norina, señalando a presentarse.

– excusa, Mis bellas damas, si el trastorno: Federigo salió?

– Frederick estará aquí en minutos – Said Clarenza.

– Necesito ver que para un cierto… emergencia… Mientras tanto profitterò oportunidad de estrechar su mano y darle la contenta-I.

– ¿Cómo supiste?

– Bettina me ha dicho todo. en efecto, sí vi contentate, Me gustaría hacer de él un tipo de sorpresa… Me gustaría anunciar su nombramiento en el periódico de mañana.

Y, diciendo esto, sacó de su bolsillo un lápiz y una hoja de papel; y, después de escribir algunos versos, Se volvió a la anfitriona, contando:

– excusa, La Sra Clarenza: ¿le importaría enviar su Francesco a la impresión de periódicos con este pequeño aviso? –

– imaginar!…

Y Clarenza llama Bettina, y mueren el billete, con el fin de cuidar a hacerlo de inmediato para llevar a Francisco a la impresión de la "Revista de la Provincia".

– Son pronto! – Said Federigo, entrar en la habitación, todos vestidos, en vestido negro, lazo blanco, guantes y perlas paletot clara en el brazo.

– bien! bueno! – -gritó Mario risa – Por lo que se arrepintió? También proceden de la ministra?

– y por qué?..

– Me lo figuro! Veo que visitar traje oficial!…

– oficial?.. cualquier cosa menos oficial! He cambiado el vestido, porque con esa ráfaga other'd del calor.

– por lo tanto, venir o no venir?

– no se pudo, creer, imposible! Chiedimi piuttosto un bicchier del mio sangue, e non ti dico di noma dal ministro

– Bueno, non se ne parli più: dunque io posso andarmene?

Se mi aspetti, si fa la strada insieme e ti accompagno fin là.

Fino a dove?

Fino alla Locanda Maggiore. Per me, è tutta strada.

– Estamos justo! Quando hai fatto tanto di arrivar lì, puoi anche salire le scale – Said Clarenza.

Non salgo! cuando dije que no suban, No subir. a lo sumo, Puedo esperar abajo Abajo, la oficina de la habitación.

– Y si el ministro, per caso, Se trata de saber que estás abajo esperando…

– ¡Ay! en breve: No subir. Voy a caminar, Voy a esperar, pero… pero nunca subo las escaleras de poder.

federigo, creyendo que había dicho una cosa hermosa, Se acarició la barbilla, con la complacencia visible.

– por lo tanto, federigo, se puede estrechar la mano? – Leonetto pedido, dando un paso adelante.

– mi querido. Es una baldosa que de repente caí en la cabeza. Te juro que no sabía nada! sólo la gran nada!…

– Verá su cita anunciada en el periódico de mañana! – Él respondió el reportero, a decir de inmediato algo agradable.

– Has hecho mal.

– realmente?

– Hubiera deseado que esto se hizo un secreto! No niego que me diste un verdadero dolor!…

– si es así, es fácil rimediarci… – disse Leonetto, avviandosi in fretta, per uscir dalla sala.

E ora dove scappi? – gli domandò Federigo, manteniéndolo durante un brazo.

Corro alla stamperia, a far sospendere l’annunzio. Siamo sempre in tempo.

Oramai lascia andaresoggiunse il marito di Clarenza. – Poco bene e poco male: tanto si tratta del giornale della provincia. È un giornale che non lo legge nessuno.

Il biglietto è già alla stamperia – dijo Francis, presentandosi sulla porta, con una sacca da viaggio in mano. – Dica signor Mario, questa sacca dove la devo portare?

– En la estación: e lasciala in consegna al signor Pietrino.

È deciso davvero! – bisbigliò sottovoce Clarenza, mordendosi per la bizza il labbro di sotto.

– por lo tanto, Mis bellas damas, avete comandi da darmi per San Giusto? – dijo que el recuento, con grazia e con moltissima indifferenza.

– Gracias, Mario – Él respondió Norina.

Allora buona notte e buon divertimento

E a rivederci a quando? – preguntó Clarenza, ingegnandosi di far la disinvolta.

– quién sabe!… tal vez mañana y tal vez en una semana.

Clarenza, que se había mantenido, Se acercó al conde, y aprovechando un momento que todos los demás hablaban entre sí, preguntó en voz baja, pero con énfasis vibrato:

– empareja realmente?..

– Ir a la derecha en el teatro? – susurró Mario, da a su esposa de Federico mirada significantissima.

– Sbrighiamoci Mario – -gritó Federico, convirtiendo en un tramo. – Se me hace tarde; y el ajedrez están esperando para mí.

Y el recuento, y Frederick tomaron salir a toda prisa y dejaron.

Norina apareció en la puerta, para ver si Mario se acaba de publicar; entonces ella también salió, Él está diciendo a su hermana:

– Voy, mientras tanto, de allí a tomar la mantilla y la tapa: e tu?

La mia toelette è bell’e fatta – Said Clarenza, mirando en el espejo. – Para que el teatro existe, También es demasiado lujo!…

Appena Leonetto rimase solo con la moglie di Federigo, prese una certa aria di collegiale vergognoso: y, quasi avesse avuto bisogno di cercare le parole adatte, per incominciare, balbettò confusamente

Ditemi… La Sra Clarenza, vorreste mettere una buona parola per me con vostro marito?

– imaginar; – Respondiendo el otro. – Con todo el placer. E di che si tratta?..

Ecco di che si tratta… voi sapete dicertoo anche se per caso non lo sapete, ve lo dico io, che c’è vacante il posto di direttrice nell’Istituto Azeglio… Su marido, come uno dei principali sovventori di quell’Istituto, ha molta voce in capitoloVorreste raccomandargli per quel posto una persona di mia conoscenza?..

Di Vostra conoscenza? – respondió Clarenza, guardando il giornalista con una specie di curiosità maligna.

Di mia conoscenzasoggiunse Leonetto seriamente – y que… m’interessa moltissimo!…

Forse una vostra parente?

Qualche cosa di più!

Di più?.. e questa persona sarebbe?..

La signorina Armanda, quella stessa della quale abbiamo parlato insieme qualche tempo fa.

– Ah! signor Leonetto! – Said Clarenza, alzandosi in piedi e coll’accento della persona offesa. – Yo digo la verdad: mi fa meraviglia che possiate raccomandarmi per un impiego tanto delicato una personadi quel genere!

– Perdón! – riprese il giornalista, che era diventato rosso come una ciliegia (bel fatto per un giornalista!). – Vi giuro, sull’onor mio, che quella giovine

E perché volete sciupare il tempo a giurare? Non vi rammentate che mi avete detto voi stesso, capite bene, voi stesso, che quella signorina girava per il mondo, facendosi chiamare provvisoriamente Armanda. Tocca forse a me a dirvi a qual famiglia appartengono le donnesenza domicilio fisso, e che cambiano di nome come di pettinatura?

Signora Clarenza, avete ragione: – disse Leonetto confuso e mortificato. – Ma se io vi rispondessi che quel giorno, parlando con tanta leggerezza di Armanda, credevo di essere un giovane di spirito, mentre dopo mi son dovuto persuadere che non ero altro che un imbecille e un volgarissimo calunniatore?

– No hay duda – osservò Clarenza con grazia: – è una ritrattazione spontanea e fatta lealmentema ha un piccolo difetto

– ¿Qué?

Giunge un pochino tardi.

Non ho altro da aggiungere! – dijo el periodista, el aumento en el acto de querer despedir.

– sentir, Leonetto: no huir; Yo también tengo que pedirle un favor.

– hijo a través.

– Hablar directamente con mi marido esta…persona… que le interesa tanto; pero dispensatemi de mí poner en una palabra.

– Bueno, La Sra Clarenza – Leonetto dijo con énfasis franca y resuelta – mi sensibilidad no permite que te dejo bajo la triste impresión de que quería abusar de su buena fe y su exquisita cortesía.

– abusar?.. sin realmente.

– En apoyo a la recomendación de que he hecho, Siento la necesidad absoluta de confiar algo, que hasta el momento es un secreto para todo el mundo. En pocos días Armanda traerá mi nombre!

– Ven?.. lata?..

– Es tan, La Sra Clarenza…

– En este caso, mi amor, mortificatissima están diciendo algunas palabras, tal vez un poco "… feroz, pero espero que me va a convenir que la culpa, después de todo, No toda mi.

Ve lo ripeto: avete mille ragioni. Io sono stato un gran ragazzo: e oggi pago il fio della mia leggerezza

Consolatevi, Leonetto! – disse Clarenza sorridendo e stendendogli la manonon siete il solo! Ne ho conosciuti degli altri, che hanno finito collo sposare la donna, della quale si erano lavati la bocca.

E questo signor Valerio non si è veduto ancora? – Le pidió al Norina, entrar en la habitación, colla mantiglia sul braccio.

Eccomi quadisse Valerio presentandosi sulla porta di fondo. – Te pedí que esperar tal vez?

– sin davvero. De hecho que nos podemos detener un poco más largo. En cuanto a mí, Nunca me ha gustado para llegar al teatro, para separar la cortina. Sí, la par de ese gentuccia, ir al teatro, sólo para mostrar, no es cierto?… E tu, Clarenza, ¿Qué no enviar su cosas para llevar, mientras?

– Por ahora no vengo más – Él respondió la esposa de Federico, haciendo aburrido, y cansancio que inclina su cabeza hacia atrás en su silla. – para esta noche, Me quedo en casa.

– Quedarse en casa? – hermana respondió enérgicamente.

– Creo que se me hace difícil dejar de fumar!… además de que le diga la verdad, Soy como Valerio: Me gusta mucho la música: pero la prosa… oh! Dio!… la prosa!…

Per me, – Said Valerio, – La prosa es siempre la prosa.

– Incluso cuando está en la poesía! – añadió, sonriente esposa Federigo.

El Norina quedó encantada: Él está pensando en algo con una configuración inusual en su. Quando si riscosse, mormorò fra i denti: L’affare si fa serioe di molto!…Speriamo che la mia lettera sia giunta in tempo! E se no, paciencia! Sono cose di questo mondo.

entonces, data una scrollatina di spalle, riprese la sua solita spensieratezza e il suo solito buon umore, e rivoltasi verso il giornalista, gli domandò ridendo:

– y entonces, Leonetto, come funziona quel famoso vecchio termometro?..

Il giornalista voleva fare l’astratto, l’uomo assorto in gravi pensieri, ma la Norina, con una sbadataggine infantile e petulante, insisté:

E quei poveri capelli? Sono rimasti sempre a trentanove e mezzo, oppure in questo tempo han figliato? La sapete, Valerio, la storia dei trentanove capelli e del vecchio termometro? – (e qui una grandissima risata).

Basta, basta, Norina – Said Clarenza, impietosita dalle ineffabili torture, che pativa il povero Leonetto. – Come sei prolissa! quando cominci, non la finisci più!

Mientras tanto,, la Bettina entrò tutta frettolosa in sala, annunziando:

La signora contessa Emilia.

Quadro di stupore e di sorpresa universale!

Dopo tutti i baci e tutti gli abbracci, che si scambiano in simili circostanze, tutte le donne che si vogliono bene e quelle che non si possono soffrire fra loro, Clarenza, per la prima, llorado, tenendo l’amica per tutte e due le mani.

Ma questa è una carissima improvvisata!

E Mario dov’è? – domandò l’Emilia.

Mario per questa sera non lo potrai vedere! – reincorporado a Norina, tutta contenta che la sua lettera fosse arrivata in tempo.

E perché non lo posso vedere?

Perché partiva col treno delle otto e mezzo per San Giusto. Accompagnava il ministro.

Lo zio dunque è stato qui?

Si è trattenuto poche ore.

L’avrei veduto tanto volentieri. E Federigo?.. Quella perla d’uomo di tuo marito? – disse volgendosi a Clarenza.

Sta benissimo: ma anche lui è fuori. A quest’ora sarà in casa Appiani a fare la sua solita partita a scacchi fino a mezzanotte.

Scommetto, Clarenza, che tu non mi aspettavistasera?…

– no me!… – Respondiendo el otro, un po’ sconcertata dalle occhiate indagatrici e penetranti, colle quali la saettava la moglie di Mario. – Stasera non ti aspettavoma però sapevo che saresti stata qui fra due o tre giorni al più lungo.

– Es cierto!… ho voluto anticipare la mia gita di qualche orae ti dirò perché. È stato un capricciom’ero messa nell’idea di arrivare qui all’improvviso, senza che nessuno ne sapesse nullae specialmente Mario

Una sorpresa?

Precisamente.

Così dicendo, l’Emilia prese per la mano le due amiche, e dopo averle condotte con molta disinvoltura verso il pianoforte, Se encuentra en una esquina de la habitación, El les dijo en voz baja, y con un cierto fisonomía gracia comediante:

– Con usted no tengo misterios, y también puedo decir la razón de esta extraña resolución. Hace unos días recibí en el correo una carta, venir aquí…una carta anónima y curioso…

– mi carta! – susurrada en su interior Norina.. Estaba bastante seguro de que iba a hacer su efecto.

Comincerò dal dirvi che la lettera era firmata Folletto. -. y que, entre otras cosas, Estaba lleno de errores de ortografía!…

– Sguaiata! – hermana murmuró Clarenza: luego agregó fuerte: – veh bada! que se han hecho deliberadamente quizá errores… para ocultar la mano de la persona que escribió.

– No, no – Condesa respondió enérgicamente – Les aseguro que eran tonterías espontánea, legítimo, caído la pluma, con toda naturalidad. Ma questo importa poco. Io so benissimo il conto che si dovrebbe fare delle lettere anonime: ma bisognerebbe aver la forza di poterle strappare prima di leggerle. Una volta lette, è finita: ti paiono più vere delle lettere vere. Il fatto sta che Folletto si diverte a darmi dei ragguagli curiosimolto curiosi sulla vita, che mio marito conduce qui -. (y Emilia, con una volubilità prodigiosa, fissava gli occhi in viso ora alla Clarenza, ora alla Norina: ma particolarmente poi alla Clarenza). – La lettera, chi lo sa perché, è scritta tutta in un linguaggio bizzarro; come quello delle favole del Clasio e del Pignotti. imaginar, per darvene un’idea, che parla d’un certo farfallone che per ingannare la solitudine e il mal umore si è messo a far la corte e a svolazzare intorno a un fiore: beninteso, dice Elf, en torno a un jardín de flores cerrada. El mujeriego y la flor son muy cerca de casa: cuasi, bajo el mismo techo… la flor, por ahora, Él ha resistido todas las tentaciones: pero si su virtud lo abandonan? Ven aquí inmediatamente, Concluye el autor de la carta; su presencia en el juicio pondrá en la mariposa: y así se ahorrará el honor de la flor y la tranquilidad de que el buen jardinero hombre… De hecho recuerdo muy bien, que, invece di giardiniere, c’è scritto gardinere, senza lyo.

Gardinere? – repetido impermalita Norina. – Parece imposible!

– A saber?

– me refiero – agregó, tiempo ripigliandosi – mi pare impossibile che il signor Folletto non sappia che c’è bisogno dellyo per scrivere giardiniere. Ellos son los primeros rudimentos de la lengua italiana, todos sabemos de memoria cómo el Avemmaria.

– Tanto fábula o cuento? – domandò l’Emilia, sin perder de vista la fisonomía de las dos hermanas. – ¿qué dices, Clarenza?..

– Para mí es todo un cuento de hadas – Él respondió la esposa de Federico, tratando de ocultar la agitación que estaba sobre él. – Pero, si! potrebbe anche darsi che ci fosse un podi storia.

– Ninguno de ustedes ha notado nunca nada?..

– De nada! casi cualquier cosa! – Ellos respondieron a las dos hermanas al unísono.

– El creo un cuento demasiado! – Él continuó diciendo a la condesa. – Cuanto más pienso, y me parece imposible que Mario podría ser capaz… sobre todo ahora… en este momento…

– para CODEST, cómo mia, Creo que ellos capaz de cualquier cosa… de una buena acción! – Clarenza dijo con el acento de rabieta dolor suprimido.

– Con todos sus discursos, Que hago en casa a la medianoche! – reincorporado a Norina, feliz de ser capaz de interrumpir una conversación, que amenazaba con llegar a ser peligroso. – Voy al teatro. ¿Quieres venir también? – preguntó Emilia.

– En los viajes quest'arnese?

– Te ves muy bien.

– Bueno, Voy a venir al teatro. Y fue la tarde irá pronto.

– adiós a continuación,, Clarenza! – diseña la Norina, poner la mantilla sobre los hombros.

– Ven! Te quedas en casa? – Le pidió a la condesa con un enfoque singular de la curiosidad.

– Si me quedo en casa. No me siento bien.

– ¿Se siente mal? Oh pobre Clarenza! En este caso, Yo no voy al teatro no sea! Voglio restare a farti un po’ compañía.

– Yo te ruego, Emilia, no se pare en la ceremonia conmigo!

– Os No voy digo!

– si, annoierai ti. Debo advertirle que cuando tomo este maldito dolor de cabeza, Necesito dormir al menos un par de horas.

– pura dormido. Voy a dormir! Tengo tanta necesidad. Imagino que me levanté a las ocho!…

– Haz lo que te!…

– y luego… te ne voglio dire un’altra: que, nel cuore, ho un presentimento curioso! Lo so da me che è una scioccheria, una cosa senza senso comunema pure mi son messa in capo che Mariodebba tornare a casa da un momento all’altro.

Se ti dico che è partito!…

Avrà detto di partirema poi è così sfatato!… Chi ti dice a te che non abbia fatto tardi?

Dov’è, dov’è questa signora Emilia? – -gritó Federico, entrando in sala e andando a stringere la mano alla contessa.

Come avete saputo del mio arrivo?..

Quella buona donna della Bettina! Appena sono entrato in casa, la Bettina mi ha detto: sa, cavaliere, chi è arrivato?

Cavaliere!… – domandò l’Emilia in atto di rallegrarsi.

– Porque la caridad, contessa, chiamatemi Federigo, come mi avete chiamato finora! o ci guastiamo. Peccato del resto che siate arrivata un potardi.

Tardi?.. y por qué? io spero, en lugar, di essere arrivata in tempoalmeno non voglio perder quest’illusione! – soggiunse l’altra con quel fare sbadato della persona che parla a caso: e nello stesso tempo lanciò alla Clarenza un’occhiata rapidissima, che parve uno di quei baleni di luce, prodotti da un piccolo specchio agitato sotto uno spiraglio di sole.

Un’ora più presto – continuó Federigo – e avreste trovato Mario in casa. Ormai per questa sera ci vuol pazienza.

E quando ha detto di tornare?..

– tal vez, domani, col treno di mezzogiorno.

È proprio partito?

L’ho accompagnato io fino alla stazione: o per dir meglio, li ho accompagnati tutti e due, lui e il ministro.

E avete aspettato che il treno partisse?

– No!

– entonces, ho sempre una speranza!

Avrei aspettato volentieri, ma quel benedetto uomo di Mario ha cominciato a dire che l’aria era rinfrescata, e che io avrei fatto bene a venir subito a casa a mutarmi di vestito.

È così pieno d’attenzioni mio marito, alle volte!

A proposito di attenzioni, sapete che il vostro Mario mi ha fatto stasera una di quelle birichinate, che me ne ricorderò per tutta la vita!

Che cosa vi ha fatto?

– sentir, e giudicate voi se non passa quasi il limite dello scherzo. Appena uscito di casa, un’ora fa, siamo andati alla Locanda Maggiore, dove era albergato il ministro. Premetto che io gli aveva dichiarato anticipatamente che in nessun modo volevo esser presentato a Sua Eccellenza. Avevo le mie ragioni per serbare questo contegno e basta. È tutta una questione di principii, e coi principii non si scherza! Giunti che siamo alla locanda dico a Mario. «Vai pur tu, e fai tutto il tuo comodo: io ti aspetto qui fuori, passeggiando e pigliando una boccata d’aria.». Dopo pochi minuti, che ero lì sulla porta dell’albergo, eccoti che scende le scale un giovine, pulitamente vestito, il quale, presentandosi a me e titubando, mi dice: «Scusi: è il cavaliere Fabiani?». «Per ubbidirla» rispondo io. «Cavaliere! il signor ministro la prega di salire un momento da lui». «Grazienon posso davveroeppoi in questo abito». «Io la prego, cavaliere, da parte di Sua Eccellenza». «Un’altra voltastasera è impossibile». en breve, cavaliere di qui, cavaliere di là, cavaliere di sotto, cavaliere di sopra, ho dovuto arrendermi, e ho finito col rassegnarmi a salire le scale della Locanda Maggiore. Quelle scale saranno sempre il più gran rimorso della mia vita!

Se indugiamo dell’altro – diseña la Norina, alzando la vocevedo bene che arriveremo a commedia finita.

Io son pronto – respondió Valerio, infilandosi i guanti.

– y usted, Leonetto, ci accompagnate? – domandò la sorella di Clarenza.

Sarei venuto volentierissimo anch’io: ma per l’appunto sono impegnato. Bisogna che fra un quarto d’ora mi trovi al municipio.

Qualche matrimonio forse? – preguntó Frederick.

Precisamente – Él respondió el periodista. – Sono testimonio alle nozze del marchesino di Santa Teodora con miss Edwige Clarence, la figlia del console americano.

Stasera?.. proprio stasera? – chiese la Norina con una vivacità appassionata, che non seppe dissimulare.

Fra una mezz’ora – respondió Leonetto.

Sia ringraziato il cielo! – sclamò la furba vedovella, mutando istantaneamente di fisonomia, e diventando tutta tranquilla e sorridente. – Sia ringraziato il cielo! e ora ditemi un poco, signor Valerio, vi pare che le vostre paure fossero ragionate?

Compatitemi, cómo mia, sapete bene che chi ama, teme.

Mientras tanto, en la sala de entrada se oyó la voz de un hombre, y el sonido de las pisadas.

– posible! – -gritó Federico – pero si no me equivoco, Esta es la voz de Mario todo.

– Finalmente!… – dijo que el recuento se precipitó en la sala, y corriendo a abrazar a su esposa: – Esto fue sólo un golpe de suerte!… Parecía que el corazón me decía!…

– y yo, a esta hora, Pensé que ya se llegó en San Giusto!…

– Debo agradecer el caso: el caso, stasera, Él fue mi ángel de la guarda: Me di cuenta de que mi tío y yo ya se introdujeron en el carro: la máquina sopló: el tren estaba a punto de salir: Cuando me di cuenta de que, en un tramo, se olvidó de la bolsa de lona en la cafetería de la estación. Saltando en el suelo, y correr al café… la bolsa se había ido. "¿Quién se llevó mi bolsa?». «L’ho consegnata ad una guardia» risponde il caffettiere. «E dove me l’avrà portata?». «Forse nella stanza del capostazione». E via di corsa nell’ufficio del capostazione. L’ufficio era chiuso. Busso, chiamo, bestemmio… finalmente… la porta si apreprendo la saccae torno in cerca del vagonema in quel momento la macchina fischia, il treno si muove… y yo…

E tu, Com'è naturale, corri subito a casa, sapendo che qui ti aspettavatua moglie

Non lo sapevo, di certo, ma ti giuro che me l’ero figuratoreplicò Mario con quella naturalezza che acquista l’uomo quando ha imparato a dire la bugia collo stesso candore della verità.

E ora che cosa facciamo? – preguntó Frederick, consigliandosi colla conversazione sul modo migliore di passare il rimanente della serata.

Propongo una cosa – Said Clarenza: – andiamo tutti al teatro.

Io non ci vengo davvero – Él respondió con indiferencia Norina. – Es tarde!

– Hubo tal vez alguna nueva comedia? – domandò l’Emilia.

– nuevo? Non lo so. Ho visto sui giornali che stasera recitavano i Ragazzi grandi.

– Entonces me di cuenta – disse Leonetto, sonriente – Es una comedia muy antigua, pero siempre divierte.

 

El día después, Mario Conte y su esposa, Debían dejar, derecho de su fijo, para un viaje largo (un viaje de al menos un año, dijeron que el pacto de reconciliación) a través de los principales países de Alemania.

Pero la condesa, para la buena suerte, Observó que era viernes: y las personas prudentes deben evitar de salir, el día más mortal para toda la semana!

¿Está de acuerdo en este punto, la pareja, en lugar de tomar el vuelo a Viena, estimado así que han hecho para volver por unos días en casa – e la sera stessa partirono alla volta di Genova.

Il cerimoniale degli addii fu cordialissimoe qualche volta commoventissimo.

la Clarenza, colto un frattempo, disse piano al conte, ridendo tutta contenta: – pobre Mario?… vi ho dato una bella lezione!…

– A mí?

Voglio sperare che non ve ne sarete avuto a male.

E potrete credere, Clarenza, che sarei stato capace?.. Ah! no, mille volte! la mia adorazione per voi aveva un limite sacro, inviolabilel’amicizia per Federigo!

E Clarenza e il conte, in quel momento, parlavano in buona fede e credevano tutti e due di dire la verità.

Valerio com’era facile a prevedersi, finì collo sposare la Norinaper più motivi, e specialmente per far vedere che era un uomo di carattere serio, e non già un ragazzomentre la Norina, dal canto suo, si compiaceva di raccontare alle amiche intime (e tutte le amiche diventano amiche intime per una donna che ha bisogno di far sapere un segreto), si compiaceva, por lo tanto,, a raccontare che se avesse voluto, avrebbe potuto sposare il marchesino di Santa Teodora; ma che, en lugar, per dar retta al cuore, si era sacrificata (sic) e aveva fatto un matrimonio d’inclinazione.

Leonetto, il giornalista, innamorato fino agli occhi di Armandaforse appunto perché dapprincipio ne aveva detto moltissimo malel’avrebbe sposata anche subitoma non osava farlo, per paura della marchesa Ortensia.

Per buona sorte la Provvidenza (si vede proprio che c’è una provvidenza anche per quelli che pigliano moglie), si recò a visitare la marchesa, sotto la forma di una bronchite acuta: e il giornalista, profittando della favorevole occasione, condusse dinanzi al sindaco quella fanciulla adorata, che il cielo manifestamente aveva creata apposta per lui.

Quando la notizia si divulgò per il paese, la Sorbelli, ch’era già in via di guarigione, dissimulò con disinvoltura il proprio risentimento. el marqués, en lugar, andò su tutte le furie. Il pover’uomo non sapeva capacitarsi, come mai un amico suo di casa, come Leonetto, avesse potuto meditare e concludere un matrimonio, senza dirne prima una mezza parola almeno alla marchesaalla marchesa che aveva fatto tanto per lui!

Dopo nove mesi, Armanda dié alla luce una bambinaalla quale Leonetto volle per forza che fosse imposto al fonte battesimale il nome di Ortensia.

La cosa dispiacque vivamente alla giovine madre: ma fece piacere alla Sorbelli, que, appena riseppe quest’episodio intimo di famiglia, hasta entonces abandonó su actitud fría y confidencial, y fue a visitar a la nueva madre, hablando con ella durante media hora de los grandes pensamientos de la maternidad y prognosticando de ciertos signos especiales, que el niño, hecho grandes, que tenía hermosos ojos y una extraordinaria cantidad de pelo – como su padre!

A partir de ese día en adelante, Leonetto y marquesa Ortensia volvieron buenos amigos, como antes; y ese señor Marqués, riacquistata un podi tranquillità in casa, y dijo adiós a la política (el país aún no estaba madura para él), se dedicó por completo al estudio de la seda-polilla, proponiendo para disolver el problema, si durante la enfermedad semilla, usted podría conseguir de gusanos de seda menos el primer algodón de calidad!

Quanto alla Clarenza e all’Emilia, la commedia durò per quasi un anno: si scrivevano di tanto in tanto; si baciavano per lettera – pero, in sostanza, fra di loro non si potevano soffrire.

Venne finalmente un bel giorno, in cui la moglie di Federigo cessò improvvisamente ogni relazione e ogni corrispondenza amichevole colla contessae la ragione, aparentemente, fu questa.

La Clarenza era venuta a sapere che Giorgioquel Giorgio delle bagnature e dell’amor platonico coll’Emiliaper un seguito di combinazioni (tutte combinazioni, l’una meno combinazione dell’altra) aveva nuovamente riattaccato il cappello in casa di Mario.

Questo fatto, la stomacò (sono sue parole testuali); tant’è vero che parlandone a quattr’occhi con suo marito, Solía ​​decir con su boca, haciendo un acto de asco indecible: – No me sorprende Emilia, Emilia es ahora… lo que es! Que realmente me sorprende, Mario!… Y pensé que era un hombre de honor!… esas cosas!… esas cosas!…

Sucedió en este momento, una sera, Mario, procedente de Génova, todo ha ido pálido y transfigurado a llamar a casa de un amigo Fabiani.

¿Qué, Lo que no es, a finales del Frederick podría decir que el Conde, habiendo apostado violentamente a Bolsa de, Él se enfrentó a un dilema aterrador (de miedo, significa bien, en forma muy relativa!) Vale una grave, o pagar – o para la figura del jugador honrado… que no paga sus deudas de juego!…

federigo, para conocer las fechas y hechos de Mario, que había sido nombrado caballero – entonces alcalde – y que, por la asistencia del mismo santo, si sentiva già in odore di grand’ufficiale o di commendatore, proclamò il gran principio, che «l’amico all’occorrenza, deve sacrificarsi per l’amico», e il giorno dopo, col portafoglio pieno di fogli di Banca, partì per Genova, dicendo al conte: «Aspettami qui; al mio ritorno, ti dirò tutto, e aggiusteremo ogni cosa fra noi due!».

La consolazione di Mario, in quel momento, fu tanta e tale, che non potendo resistere a un impulso del cuore, gettò le braccia intorno al collo dell’amico, e lo baciò ripetutamente, bagnandogli le gote con qualche lacrima di profonda e incancellabile riconoscenza.

Federigo credeva di trattenersi a Genova un giorno o due, a lo sumo; invece si trattenne quattro. Quando ritornò a casa, la prima cosa che disse a Mario fu questa:

– Todo está resuelto!. – ed era allegrissimo e soddisfatto, como si fuera suyo.

contar, Obligado por las circunstancias apremiantes, se vio obligado desde la misma tarde.

En el acto de tomar la licencia y salir por la puerta frontal, la Clarenza susurrada, con una cierta voz y el acento con algunos de ojos vistos, que dio mucho que pensar: – acaba de llegar, rammentati di scrivermi subito!…

federigo, que la prudencia tenía que ser un poco más lejos, y en su lugar, por un descuido imperdonable, Estaba muy cerca, Él entendió las palabras, o al menos pensó que ellos entienden; – el hecho es que, mirando hacia atrás en, No podía cerrar un ojo en toda la noche!

Por suerte la próxima noche se fue a la cama a las diez, y ella se despertó a la mañana siguiente, precisamente en el mediodía!

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