Vencejos y las moscas

– Necesito dinero…
– Búscalos. Buscar y encontrar; también dice el Evangelio y el Evangelio sabe lo que dice.
– Los bancos que han elevado el crédito.
– Hacer que hacer. Si el crédito que tenía que, I'll'd darle gusto.
– Y no me podría ayudar?
– Por qué no? Yo puedo dar a conocer algunos usurero para siempre.
– Lamento donde volver a caer en manos de ciertas personas.
– Te equivocas. Lo strozzino, a la regla, Es el verdadero amigo del hombre. Si mañana, puta caso, el juego o cualquier bailarín se aligerar los bolsillos; si mañana la otra una entidad de crédito, a quien usted confía todo su capital, repentinamente líquido y te deja, por vía de adjudicación, Sólo un par de manos para poder rascarse la cabeza; si otro día comprendió un acreedor brutal, contra todas las leyes humanas y divinas reclamos a pagar hasta el último centavo… en uno de estos momentos, Pregunto, para aquellos que quieren recurrir? A amigos, no; porque la amistad aunque Cicerón se ha esforzado por hacer para aprovechar noja con ese cicalata Tito Pomponio Ático, pero sin embargo tiene mucho más valor, usted no encontrará a nadie que quiera jugar con una pregunta indiscreta de cierta urgencia prestado para. Además de amigos! ¡Ay! Los amigos son muy capaces de responder en la cara: curiae Platón, sino más bien el amor, el dinero. Usted me dice que la palabra no es demasiado dinero América: pero a cambio, Italiano es suficiente para hacer que usted entiende la moraleja de la historia, que es la de no querer que le des nada!…
– Sin embargo - añadió Mario dudando - no oculto que me había contado sobre ti…
– Una prueba más, que no se puede contar.

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